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La lenta estrategia de IA de Apple: atraso en el iPhone, ventaja en el mercado

por ytools
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En la carrera por meter inteligencia artificial en cada rincón del móvil, Apple parece ir con el freno de mano puesto. Mientras Google y Samsung compiten a ver quién presume más funciones de IA en sus teléfonos, el iPhone avanza mucho más despacio. Apple Intelligence se anunció con un discurso enorme, pero en la práctica sigue siendo limitado, y la versión realmente renovada de Siri con IA se ha retrasado otra vez.
La lenta estrategia de IA de Apple: atraso en el iPhone, ventaja en el mercado
Para muchos usuarios esto suena a quedarse atrás. Sin embargo, si miramos a otro marcador igual de importante, la bolsa, ese supuesto retraso se está convirtiendo en un curioso punto a favor para Apple.

En el mundo Android el contraste se nota enseguida. Google usa la familia Pixel como escaparate para sus ideas de móvil con IA en primer plano. Magic Cue promete leer en segundo plano tu correo, calendario y mensajes, y adelantarse a lo que vas a necesitar: información del vuelo, recordatorios de reuniones, direcciones importantes. Samsung empuja su sello Galaxy AI por toda la interfaz, con herramientas que retocan fotos, resumen textos o te ayudan a traducir llamadas en directo. Frente a eso, el menú de novedades de IA en el iPhone parece bastante moderado: mejoras de redacción, algún asistente más listo aquí y allá y una Siri que sigue sin dar la sensación de salto generacional.

La diferencia se entiende mejor si bajamos del marketing a la rutina diaria. Cuando las funciones proactivas de Google funcionan bien, el teléfono hace de asistente silencioso: te pone el pase de embarque a mano, te avisa de que vas justo de tiempo para la siguiente cita, localiza por ti los datos que normalmente tendrías que buscar entre correos y chats. Eso ahorra minutos y nervios. En cambio, que el iPhone te ofrezca reescribir un correo en un tono más elegante o más formal es bonito, pero no cambia demasiado tu día. La mayoría de la gente quiere llegar sin sobresaltos a la reunión, no ganar un premio al mejor texto corporativo.

Sin embargo, en los mercados financieros la historia tiene otro tono. En los últimos meses, varias empresas fuertemente asociadas al boom de la IA han empezado a notar más volatilidad en sus acciones. Nvidia, emblema del negocio de chips para IA, ha devuelto parte de sus impresionantes subidas. Alphabet, Microsoft y Amazon no paran de responder en las conferencias con analistas a la misma pregunta incómoda: hasta cuándo van a gastar sumas enormes en centros de datos y modelos gigantes, y cuándo se verá el retorno claro de esas inversiones. Apple, mientras tanto, se mueve con mucha menos dramatización y su cotización se comporta de forma bastante más estable.

Las cifras ayudan a entender por qué. En un trimestre, Microsoft, Amazon, Google y Meta sumaron alrededor de 100 mil millones de dólares en gasto de capital, en buena parte para reforzar la infraestructura que alimenta sus ambiciones de IA. Apple, en ese mismo periodo, se quedó en torno a 3 mil millones de dólares. No es precisamente calderilla, pero en proporción es una apuesta mucho más contenida. El mensaje que perciben los inversores es sencillo: Apple no está poniendo toda su existencia en la ruleta de la inteligencia artificial, y por eso no se convierte en blanco principal cuando el mercado se cansa del entusiasmo exagerado por la IA.

Además, la estrategia de Apple tiene otro matiz importante: está menos centrada en ganar la carrera del modelo más grande y más en cómo encajar la IA en el ecosistema que ya tiene. La presentación del iPhone 16, en 2024, fue un festival de referencias a Apple Intelligence; parecía que la empresa quería demostrar que sabía hablar el mismo idioma que el resto del sector. Pero en el evento más reciente, el tono cambió de forma clara: casi sin grandes proclamas, pocas menciones a IA como si fuera magia y más énfasis en mejoras prácticas y familiares. Para el fan que quiere ver fuegos artificiales tecnológicos esto puede resultar decepcionante, pero para quien analiza riesgos y retornos suena a prudencia bien calculada.

Eso no significa que Apple esté parada. Los informes apuntan a un acuerdo con Google para utilizar una versión personalizada de Gemini con alrededor de 1,2 billones de parámetros como motor de la futura Siri en la nube. En comparación, la versión actual de Apple Intelligence que se apoya en la nube funciona con un modelo muchísimo más pequeño, de unos 150 mil millones de parámetros. El precio por acceder a ese músculo adicional rondaría los mil millones de dólares. Es una cifra muy seria, pero sigue siendo otra liga frente al coste de construir y mantener por cuenta propia una infraestructura de ese tamaño. Apple, en esencia, prefiere alquilar un motor muy potente antes que levantar de golpe una flota entera de centrales eléctricas digitales.

La gran prueba llegará cuando la nueva Siri centrada en IA aterrize de verdad en los iPhone, algo que se espera con una futura versión de iOS como la 26.4. El objetivo es que el asistente entienda mejor el contexto personal: que pueda cruzar tus correos, tu calendario y tus conversaciones para responder cosas concretas como cuándo es tu próxima cita con el médico, si tu vuelo se ha retrasado o qué día acordaste la entrega con un cliente. Aun así, la filosofía de Apple sigue siendo que Siri responda cuando tú la invocas. Es distinto al enfoque de Google, donde Magic Cue pretende adelantarse sin que tú preguntes, y colocar en la pantalla lo que cree que vas a necesitar.

Esa diferencia no es solo técnica; también toca la comodidad de cada persona. Hay usuarios encantados con la idea de que el teléfono esté siempre leyendo entre líneas para evitar olvidos y despistes. Otros sienten una incomodidad real con un sistema que parece demasiado metido en su vida privada. Apple se apoya en esa sensibilidad y vuelve a su discurso clásico de privacidad, control y procesamiento local siempre que es posible. Si logra que esa prudencia conviva con funciones que realmente ahorran tiempo y problemas, puede terminar con una Siri menos espectacular en demos, pero más valiosa en la vida real.

Mirando a un horizonte de un año, no es descabellado imaginar un escenario donde Siri deja de ser el chiste fácil entre asistentes de voz y se convierte en el centro silencioso de Apple Intelligence. Podríamos ver funciones de cámara que, al estilo del Camera Coach de Pixel, te guían en tiempo real para mejorar una foto; herramientas más maduras para resumir documentos largos; ayudas para organizar viajes complejos y automatizaciones que vayan mucho más allá de los Atajos actuales. Si algo ha demostrado la historia de Apple es que suele entrar tarde en las categorías, pero cuando entra apuesta por iterar sin descanso hasta pulir la experiencia.

Al final, la lección es bastante simple. A casi nadie le importa cuántos parámetros tiene un modelo o cuántas veces sale la palabra inteligencia artificial en una presentación. Lo que la gente quiere es llegar a todo sin perder la cabeza: no olvidar citas, no perder correos importantes, no vivir peleándose con notificaciones y menús. La IA que de verdad va a ganar en el móvil no tiene por qué ser la más llamativa, sino la que desaparece como etiqueta y se nota como tranquilidad. Si Apple consigue alinear su gasto moderado, la fuerza de su ecosistema y acuerdos puntuales como el de Gemini con mejoras concretas en la rutina diaria, dentro de unos años tal vez hablemos menos de que llegó tarde a la fiesta de la IA y más de que supo llegar con la ropa adecuada.

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3 comentarios

EchoChamber November 23, 2025 - 6:44 am

Apple siempre hace lo mismo: deja que los demás se quemen, luego llega más tarde con la versión pulida y se lleva el aplauso final

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MacMuse November 26, 2025 - 11:14 am

me gusta que Apple no me use de beta tester para cada idea loca de IA, con lo que vale un móvil ya está bien de experimentos 🤷‍♂️

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Pear January 6, 2026 - 11:50 am

a mí eso de que el asistente vaya leyendo todo en segundo plano me da un poco de yuyu, casi que prefiero preguntar a Siri y ya, gracias

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