Los precios de la DRAM se han disparado un 172% en 2025, un salto tan brusco que varios fabricantes han frenado nuevos pedidos de DDR y racionan los lotes disponibles. No es un pico de temporada ni una resaca de ofertas: la ola de IA ha absorbido una porción enorme de la capacidad de fabricación y el canal de consumo se está quedando corto. 
Si tu kit favorito de 32–64 GB desaparece del catálogo o sube cada semana, la causa está en ese cambio de prioridades.
Cómo se estranguló la oferta
En los últimos doce meses, hyperscalers y compañías de IA cerraron contratos a largo plazo para memoria avanzada. La HBM se lleva los titulares, pero la DDR5 convencional (e incluso DDR4) también se está instalando en racks de CSP y nubes donde CPUs alimentan a aceleradores. Las grandes casas de DRAM han redirigido líneas hacia lo más rentable y previsible: HBM y DDR5 de servidor. Resultado: menos dados de 16/24 Gb para consumo y, en algunos casos, congelación de precios contractuales en ciertas categorías mientras el mercado spot se dispara.
Lo que ve el comprador
Las marcas de módulos para entusiastas y OEM pagan más por los chips y lidian con entregas irregulares. En tienda eso se traduce en subidas del 20–40% en pocas semanas y listados que aparecen y desaparecen. Primero se encarecieron los kits de alta frecuencia y latencias agresivas; ahora la franja de 5600–6000 MT/s también va a remolque. Hay ruido regional: pequeñas reasignaciones de los mayoristas provocan dientes de sierra visibles en el precio y en la disponibilidad.
¿Cartel o simple ciclo de memoria?
La memoria siempre ha sido cíclica: cuando el sector recorta capex en las vacas flacas, falta capacidad en la siguiente recuperación. La IA solo ha metido turbo al mecanismo. Se puede sospechar de coordinación, pero no hace falta conspirar para explicar el panorama: contratos garantizados para centros de datos, HBM con márgenes jugosos capturando obleas, y el usuario doméstico compitiendo con los servidores por el mismo wafer de DDR5.
¿Cambiar de planes de montaje?
Quedarse en DDR4 sigue siendo sensato en muchos casos. En juegos 4K – normalmente limitados por la GPU – y en varias cargas de creación, el salto desde un DDR5 intermedio no es tan grande como se cree. Si ya tienes 32–64 GB DDR4, puedes capear el temporal y redirigir presupuesto a la GPU, a un NVMe rápido o a la refrigeración. Quienes deban ir a DDR5 (plataforma nueva, cargas muy hambrientas de RAM, laboratorios de virtualización) deberían priorizar capacidad antes que frecuencia. Un kit de 64 GB a 5600–6000 MT/s con buenos timings suele rendir mejor en multitarea real que 32 GB con clocks heroicos.
Atención también a la compatibilidad. Cuatro DIMM a frecuencias altas con XMP/EXPO siguen siendo caprichosos: todo depende de la fuerza del IMC del procesador y de la madurez de la BIOS. Si tu plan es comprar ahora 2×32 GB y duplicar más adelante, revisa la QVL de la placa base y modera expectativas. Las placas han mejorado respecto a las primeras generaciones de Zen y LGA1700, pero la estabilidad con cuatro módulos rápidos nunca está garantizada.
Rendimiento “gratis” mientras tanto
Puedes aliviar el dolor sin comprar RAM hoy. Activa la compresión de memoria del sistema (en Windows 11 ya viene habilitada; en Linux, zram/zswap). No convierte 32 GB en 64, pero suaviza picos y reduce paginación. Cierra launchers tragones, domar pestañas del navegador y mueve cachés y directorios temporales a un NVMe veloz. En edición de vídeo, ajusta proxys y cachés; en entornos de desarrollo, limpia imágenes de contenedor y fija límites de memoria sensatos.
Hacia dónde van los precios
Con la demanda de IA acelerando y volúmenes atados por contratos, el canal de consumo seguirá tenso hasta comienzos de 2026. Habrá chispazos de ofertas cuando el retail subvencione pequeños lotes, pero la base será más alta que a mediados de 2025. Si sabes que necesitarás más memoria en los próximos seis meses – nuevo combo CPU/GPU, crecimiento de pipelines 3D/IA – , aprovechar un descuento auténtico ahora es menos arriesgado que perseguir un “suelo perfecto” que quizá no llegue.
La idea clave
La IA está reconfigurando el mercado de memoria en tiempo real. Para los fabricantes, viento de cola. Para el resto, disciplina: elegir plataforma con cabeza, priorizar capacidad y exprimir el software para estirar lo que ya tienes. Los ciclos giran – siempre giran – , pero este puede durar más: los servidores en el ojo del huracán no dan señales de frenar.