Realme vuelve a apuntar directamente a los usuarios que piden menos postureo y más autonomía real. El nuevo Realme C85 5G no quiere ser un pseudo gama alta, sino un móvil resistente para aguantar todo el día entre trabajo, estudios, apps de reparto y maratones de redes sociales. 
Después de debutar en Vietnam a inicios de mes, el C85 5G ya tiene fecha para la India: 28 de noviembre, mientras que en mercados como Indonesia se habla de un lanzamiento prácticamente simultáneo alrededor del 26. Es justo en estas regiones, donde el teléfono es herramienta de trabajo y no solo juguete, donde este modelo tiene pinta de encajar de maravilla.
En el catálogo, el Realme C85 5G toma el relevo del Realme C75 5G, presentado en mayo con un precio base de 12.999 rupias (unos 155 dólares). El C85 mantiene la idea de un 5G asequible, pero sube el listón en puntos clave: batería más grande, pantalla AMOLED rápida y una construcción más preparada para aguantar el trote diario. Para quien no compra mirando solo benchmarks, sino preguntándose si el móvil llegará vivo al final de la jornada, la evolución de C75 a C85 tiene todo el sentido del mundo.
En el interior nos encontramos con el chipset MediaTek Dimensity 6300, con módem 5G integrado. No es un procesador pensado para romper récords, sino para ofrecer un rendimiento estable y contenido en consumo. La promesa es clara: mover sin dramas WhatsApp, TikTok, Instagram, navegación, música en streaming y juegos ligeros, incluso con varias apps abiertas al mismo tiempo. A eso se suma una configuración de memoria generosa y hasta 256 GB de almacenamiento interno, suficiente para guardar fotos, vídeos, descargas y aplicaciones sin estar borrando cosas cada dos por tres.
La gran estrella del Realme C85 5G, sin embargo, es su batería de 7.000 mAh. En un panorama donde la mayoría de los gama media se queda en 5.000 mAh, este dato convierte al C85 5G en un auténtico “power bank con pantalla”. Para repartidores, conductores de apps, comerciales que pasan el día en la calle, estudiantes que salen de casa temprano y vuelven de noche, o simplemente para quien odia vivir pegado a un enchufe, la propuesta es muy clara: un día exigente sin miedo y, con uso moderado, la posibilidad real de alcanzar el segundo día. La carga rápida de 45 W termina de completar el pack, permitiendo recuperar varias horas de uso con una parada corta antes de salir de casa o al final del día.
Otro punto donde Realme se sale del guion típico de la gama media es la pantalla. El C85 5G monta un panel AMOLED de 6,8 pulgadas con tasa de refresco de hasta 144 Hz y brillo máximo de 1.200 nits. Traducido a la experiencia real, eso significa una pantalla mucho más cómoda bajo el sol y animaciones muy fluidas al desplazarse por el sistema, los feeds y los juegos compatibles. En un segmento donde todavía abundan los paneles LCD a 60 Hz, este salto se nota desde el primer scroll y hace que el uso diario se sienta más rápido y moderno.
La marca también pone mucho énfasis en la resistencia. El Realme C85 5G llega con certificación IP69 Pro frente al agua y el polvo, además de una certificación SGS Military Grade orientada a golpes y condiciones exigentes. No es un móvil todoterreno extremo, pero sí está mejor preparado que la mayoría de sus rivales para aguantar lluvia, salpicaduras, polvo de obra o el clásico golpe contra el suelo cuando se resbala del bolsillo. En países con clima húmedo, mucho calor y vida muy “en la calle”, esa combinación puede pesar más que tener una trasera de cristal brillante que al final casi siempre acaba dentro de una funda.
En fotografía, el Realme C85 5G apuesta por una configuración sencilla pero útil. En la parte trasera encontramos una cámara principal de 50 MP para las fotos del día a día, desde comidas y mascotas hasta paisajes rápidos para subir a Stories. En la parte frontal, un sensor de 8 MP se encarga de selfies y videollamadas. No pretende competir con gamas altas en zoom o modo noche, pero Realme apoya este hardware con nuevas funciones de IA para mejorar retratos, reconocer escenas automáticamente y sacar un poco más de detalle en interiores y situaciones de luz complicada.
A nivel de software, el C85 5G llega con Android 15 de fábrica y la capa Realme UI 6. Además de las opciones habituales de personalización, la marca habla de funciones más “inteligentes”, como recomendaciones contextuales, una galería mejor organizada y ajustes automáticos que equilibran rendimiento y consumo según el uso. El lector de huellas se mantiene en el lateral, integrado en el botón de encendido, una solución muy valorada por quienes priorizan un desbloqueo rápido y fiable frente a sensores bajo pantalla que, en esta gama, no siempre dan la talla.
La versión que ya se vende en Vietnam combina el Dimensity 6300 con hasta 256 GB de almacenamiento, la pantalla AMOLED de 6,8 pulgadas a 144 Hz y la cámara frontal de 8 MP, así que es lógico esperar algo muy similar para India e Indonesia. Aunque el precio final aún no se ha anunciado, todo apunta a que Realme intentará mantenerse cerca del rango del C75 5G, justificando cualquier subida con esa batería gigante, el salto a AMOLED y una construcción más resistente. Si uno se fija en los comentarios que ya empiezan a aparecer en foros y redes, la sensación general es que “necesitamos más móviles así”: menos fuegos artificiales de marketing y más autonomía y resistencia real, algo que se nota de verdad cuando el día se alarga mucho más de lo previsto.