AMD parece tener planes más ambiciosos para su ecosistema de APUs con IA que simplemente lanzar Strix Halo y pasar página. En los círculos de filtradores de hardware lleva semanas sonando un nombre que cada vez se repite más: “Ryzen AI Max Refresh”. 
No se trataría de una nueva arquitectura desde cero, sino de una familia revisada que puliría lo que ya funciona bien y empujaría el techo de rendimiento un poco más arriba. La novedad más jugosa que se comenta es el soporte para memoria LPDDR5X a 8533 MT/s, un pequeño salto en frecuencia que en el contexto adecuado puede traducirse en un salto bastante serio de ancho de banda para la iGPU y los bloques de IA.
Conviene dejarlo claro desde el principio: por ahora estamos hablando de rumores, no de fichas técnicas oficiales. Si colocamos esta información en una escala de fiabilidad del 0 al 100, donde 0–20 % es puro humo, 21–40 % sigue siendo dudoso, 41–60 % es “plausible”, 61–80 % ya es “probable” y 81–100 % roza la confirmación, el caso de Ryzen AI Max Refresh encaja bastante bien en el rango del 55 %. Hay piezas que cuadran con la estrategia reciente de AMD, hay fuentes que normalmente no disparan a ciegas, pero todavía no existe ese documento público o ese conjunto de filtraciones cruzadas que permita hablar de certeza.
Para entender por qué una revisión tendría sentido, hay que mirar primero lo que Strix Halo ya pone sobre la mesa. La generación actual de Ryzen AI Max combina hasta 16 núcleos Zen 5 con una GPU integrada basada en RDNA 3.x de tamaño poco habitual para un portátil, más un subsistema de memoria unificada que recuerda mucho más a una consola moderna que a un portátil clásico. En vez de tener VRAM dedicada para la gráfica, CPU, iGPU y aceleradores de IA comparten el mismo pool de LPDDR5X. Para tareas de IA local, modelos de lenguaje, edición de vídeo acelerada y, por supuesto, juegos, este enfoque reduce cuellos de botella y copia de datos. El peaje está claro: toda la plataforma vive o muere en función de cuánta ancho de banda real pueda exprimir de esa memoria.
En ese contexto, un Ryzen AI Max Refresh encaja como una segunda oleada sobre la misma base. La idea no sería reinventar el producto, sino refinarlo. La arquitectura Zen 5 seguiría en el centro, acompañada de una iGPU RDNA muy parecida y del mismo enfoque todo-en-uno con IA integrada. Los cambios llegarían en forma de curvas de boost más agresivas pero controladas, perfiles de energía mejor pensados para portátiles finos, y sobre todo nuevos modelos orientados a gama media-alta y a dispositivos portátiles donde cada vatio cuenta. Es el patrón que hemos visto muchas veces en el segmento móvil: primero el lanzamiento “halo” que marca territorio, luego un refresco que baja algo de esa potencia a equipos más asequibles.
El punto que más miradas está atrayendo es el salto de LPDDR5X-8000 a LPDDR5X-8533. Sobre el papel la diferencia no impresiona a primera vista, pero sumada a un bus de memoria ancho puede llevar la cifra de ancho de banda total claramente por encima de la famosa barrera de los 256 GB/s que tantos entusiastas usan como referencia. Para una iGPU grande eso marca la línea entre “va bien, pero a veces se ahoga” y “se mantiene respirando incluso cuando subimos resolución, texturas y al mismo tiempo dejamos que el motor de IA haga lo suyo”. Menos saturación de memoria significa también menos oscilaciones bruscas de FPS cuando el sistema está a tope con varias tareas.
Donde este enfoque puede brillar especialmente es en el terreno de los handheld PCs y de los portátiles gaming compactos. Entre las configuraciones que se han filtrado suena con fuerza una combinación de ocho núcleos Zen 5 con una iGPU de clase Radeon 8060S completa. El razonamiento es sencillo: para jugar a 1080p con buen frametime, ocho núcleos modernos sobran, mientras que los vatios que ya no se gastan en mantener 16 núcleos activos se pueden destinar a subir y sostener los clocks de la GPU integrada. Si a eso sumamos LPDDR5X-8533 bien configurada y, por ejemplo, 16 GB en doble canal, la experiencia empieza a parecerse mucho más a la de una consola actual que a la de un portátil “ofimático con gráfica integrada”.
En medio de todo esto aparecen nombres de modelos que ya han pasado por bases de datos y listados internos, como Ryzen AI Max+ 388 y 392. Algunas fuentes los relacionan directamente con el soporte para 8533 MT/s, pero no está claro si pertenecen al primer oleaje de Strix Halo o si se van a recolocar como parte visible de la serie Refresh. Una lectura razonable es que los Ryzen AI Max actuales, con el Max+ 395 en la parte alta, dibujan el marco general, y que la familia Refresh reutilizaría buena parte del diseño, pero con otras combinaciones de núcleos, más margen de memoria y una distribución de modelos pensada para cubrir precios y formatos que los OEM llevan meses pidiendo.
El calendario probable encaja bastante bien con la CES 2026, que se menciona en más de una ocasión como ventana de presentación. Eso daría a AMD un año completo para afianzar Strix Halo en la gama premium, recopilar datos reales de consumo, temperaturas, autonomía y comportamiento en juegos y cargas de IA, y a partir de ahí ajustar el tiro para una camada de APUs más pulidas. Pero como siempre que hablamos de futuro, nada es fijo: la disponibilidad de módulos LPDDR5X más rápidos, la respuesta de Intel y Nvidia en portátiles y las prioridades internas de AMD pueden acelerar o retrasar cualquier anuncio.
Si finalmente Ryzen AI Max Refresh se materializa tal y como lo pintan los rumores, el impacto en el mercado móvil podría ser notable. Un chip de ocho núcleos con una iGPU grande y memoria LPDDR5X-8533 ya no compite solo con otros integrados, sino también con combinaciones de CPU + dGPU de entrada que hasta ahora parecían la única opción viable para jugar en portátil. No sorprende que en foros y redes sociales abunden los chistes de “Shintel perdió” o “Intel rip” cada vez que aparece un nuevo leak. Por ahora conviene mantener cierta prudencia, pero el mensaje que se lee entre líneas es claro: si AMD consigue pasar de los prototipos al producto final con el nivel de ancho de banda, eficiencia y enfoque en IA que se promete, 2026 puede ser el año en que mucha gente deje de ver la gráfica integrada como un mal menor y empiece a considerarla el corazón de su próximo equipo gaming portátil.