
Nuevo rumor en el mundo del hardware: NVIDIA y el giro incómodo con la VRAM
El mercado de tarjetas gráficas no termina de recuperar el equilibrio y ya tiene otro foco de tensión. Después de los años de minería y precios disparados, ahora es la ola de inteligencia artificial la que presiona exactamente las mismas fábricas y cadenas de suministro. En medio de todo esto ha surgido un rumor que suena mucho más serio de lo que parece a primera vista: NVIDIA habría dejado de enviar chips de memoria de vídeo (VRAM) junto con sus dies de GPU a los socios que fabrican las tarjetas. Es decir, las AIBs ya no recibirían el clásico paquete “GPU + VRAM”, sino solo el chip gráfico, y tendrían que pelear ellas mismas por conseguir GDDR6 y GDDR7 en un mercado sobrecalentado.
Sobre el papel, podría parecer un simple ajuste interno de logística, algo que solo afectaría pedidos y hojas de cálculo. Pero en un entorno donde la memoria es el cuello de botella, este tipo de cambio puede terminar determinando si vemos una amplia variedad de modelos GeForce RTX 50 en las tiendas o solo unas pocas versiones muy caras, lanzadas tarde y en cantidades limitadas.
¿Qué tan creíble es este rumor sobre la VRAM de NVIDIA?
Antes de encender las antorchas, hay que mirar quién lo cuenta. La información viene de un filtrador conocido en la escena, apodado Golden Pig, que en el pasado ya ha adelantado con bastante precisión movimientos de NVIDIA y detalles de la cadena de suministro. No es una nota de prensa, pero tampoco es el típico comentario anónimo en un foro. Al mismo tiempo, integradores de PC y ensambladores de gama alta llevan semanas avisando de que la memoria se está volviendo más cara, más escasa y más difícil de asegurar a largo plazo.
Si cruzamos las piezas – historial de la fuente, señales indirectas de la industria, plausibilidad técnica y el calendario de nuevas GPUs – el cuadro encaja demasiado bien como para descartarlo. No estamos ante un hecho confirmado, pero sí ante un escenario verosímil al que conviene prestar atención, sobre todo si recordamos lo que pasó cuando la última gran escasez disparó el precio de prácticamente cualquier GPU medianamente capaz.
La misma memoria para todo: de los servidores de IA al PC gamer
El núcleo del problema es sencillo: NVIDIA no fabrica VRAM. Igual que el resto del sector, depende de gigantes como Samsung, Micron y SK Hynix para producir tanto DDR estándar como memorias especializadas: HBM para aceleradores de IA y GDDR6/GDDR7 para gaming. Esas mismas líneas de producción tienen ahora una prioridad clarísima: alimentar los centros de datos, donde cada rack de servidores con GPUs de IA se lleva una cantidad descomunal de memoria rápida.
Desde el punto de vista de los fabricantes de memoria, los contratos para data centers y cómputo de IA valen oro: volúmenes gigantescos y márgenes mucho más altos que los de tarjetas gaming. Eso significa que cualquier capacidad extra se vuelca primero en ese segmento. El resto del mercado se queda con lo que sobra. Y ahí entran las series Radeon RX 9000 de AMD y las futuras GeForce RTX 50, que compiten directamente por la misma GDDR.
Si es cierto que NVIDIA ha dejado de mandar VRAM junto con sus dies, el mensaje implícito sería claro: la compañía se reserva la flexibilidad de dirigir cada chip de memoria allá donde más rentabilidad obtiene, y deja que sus socios asuman el desgaste de negociar, pagar y asegurar el suministro para las tarjetas de consumo.
Los grandes fabricantes aguantarán; los pequeños, no tanto
No todos los socios de NVIDIA juegan con las mismas cartas. Las marcas grandes, las que ves en cualquier tienda online o física, ya están acostumbradas a firmar contratos de memoria a varios años, mover enormes volúmenes y tener equipos enteros dedicados a compras. Para ellas, el cambio sería un dolor de cabeza, pero no una sentencia de muerte: subirán algo los precios, recortarán margen donde puedan y seguirán lanzando sus RTX 50 y las posibles variantes Super sin desaparecer del mapa.
Para los fabricantes pequeños o más nicho, la historia cambia por completo. Sin ese poder de negociación y sin prioridad en la lista de clientes de Samsung o Micron, puede ocurrir que simplemente no consigan suficientes chips GDDR6 o GDDR7 a un coste competitivo. Algunos modelos custom interesantes quedarán cancelados antes de anunciarse, y la supuesta variedad de la gama GeForce se reducirá en la realidad a muy pocos actores. El cliente final verá menos diseños alternativos, menos tarjetas silenciosas y menos experimentos, y más “clones” similares entre sí con precios cada vez más altos.
El humor de la comunidad: memes, resignación y cero romanticismo
Entre la comunidad entusiasta el ambiente ya es de cansancio acumulado. No faltan los memes sobre Jensen “secuestrando” toda la VRAM para sus granjas de IA mientras los gamers se pelean por lo que quede. También hay pullas hacia supuestos dueños de una futura RTX 5090 que en realidad juegan con Wi-Fi saturado y una fuente genérica. Detrás de las bromas hay una realidad incómoda: mucha gente podría permitirse una GPU de gama alta, pero ha decidido no entrar en el juego de pagar precios desorbitados por hardware que quizá llegue con conectores problemáticos o se deprecie en dos años.
Varios usuarios cuentan que pensaban saltar a la siguiente generación de NVIDIA, pero terminaron comprando una Radeon RX 9070 XT aprovechando una buena oferta, priorizando relación rendimiento/precio frente al logo verde. Otros simplemente se quedan con su GeForce RTX 3070 o equivalente, aceptan bajar un poco algún ajuste gráfico y se enfocan en limpiar su backlog de juegos, en vez de perseguir cada lanzamiento nuevo. La sensación general es clara: ninguna empresa “cuida” a los jugadores; solo está testeando cuánto más puede subir el listón del precio sin romper la demanda.
GDDR7 en camino, pero un futuro a corto plazo bastante turbulento
En el plano técnico no todo son malas noticias. Samsung ya ha anunciado producción en masa de chips GDDR7 de alta velocidad, justo el tipo de memoria que veremos en las GPUs más potentes de las próximas hornadas. Sobre el papel suena fantástico: más ancho de banda, mejor eficiencia y más rendimiento en resoluciones altas. El problema es que la historia se repite: los primeros lotes suelen ir destinados a productos carísimos o profesionales, y solo más tarde llegan a modelos de precio relativamente razonable.
Paralelamente, en la rumorología se habla de posibles retrasos en ciertas variantes de la serie GeForce RTX 50, incluidas versiones “Super”, precisamente por estas tensiones en el suministro de memoria. Fabricantes de PCs premontados avisan de que la disponibilidad de RAM y VRAM podría ponerse peor antes de mejorar. Mientras el dinero de la industria siga fluyendo sin freno hacia proyectos de IA, el jugador de a pie seguirá en la cola.
¿Y tú qué haces con tu próxima GPU?
Para quien esté pensando en actualizar su tarjeta gráfica, el mensaje de fondo es bastante pragmático. Si NVIDIA realmente ha cambiado la forma en que entrega VRAM a sus socios, y si la memoria sigue siendo el recurso más disputado por IA y gaming, estamos entrando en una etapa de menos competencia real, más volatilidad y precios con tendencia a subir, no a bajar.
La estrategia más sensata pasa por enfriar la cabeza. Si tu GPU actual mueve bien los juegos a la resolución y calidad que usas, no hay ninguna urgencia técnica que justifique lanzarse a por la primera RTX 50 que salga, justo en la fase de mayor escasez y precios más inflados. Y si de verdad necesitas un upgrade, conviene mirar fríamente el coste por frame, comparar opciones de NVIDIA y AMD, seguir de cerca las ofertas y dejar a un lado el fanatismo de marca. En un mercado donde la IA se come la misma VRAM que tú necesitas para jugar, la mejor arma que tienes es comprar con calma y con criterio.
1 comentario
Competir con centros de datos por la misma GDDR y que encima te digan que el PVP es “normal para la situación” es de chiste malo