Samsung vuelve a mover ficha en la guerra de los semiconductores con una apuesta millonaria: la compañía está incorporando a sus fábricas en Corea del Sur las máquinas de litografía ultravioleta extrema (EUV) de alta apertura numérica (High-NA) de ASML. Se trata de equipos únicos en el mundo, claves para dar vida al proceso de 2nm con arquitectura gate-all-around (GAA), el mismo que da forma al nuevo procesador insignia Exynos 2600, ya en fase de producción masiva.
El reto es enorme. Samsung necesita demostrar que puede competir de tú a tú con TSMC, líder absoluto del sector. 
Pero los primeros ensayos de fabricación del Exynos 2600 arrojaron apenas un 30% de chips utilizables, una cifra muy baja que imposibilita la rentabilidad. El objetivo mínimo es llegar al 70%, y por eso la empresa ha decidido apostar por los equipos más avanzados de ASML, que permiten imprimir circuitos ultrafinos y alcanzar niveles de miniaturización imposibles con las herramientas convencionales.
El problema es que cada una de estas máquinas cuesta más de 400 millones de dólares, convirtiéndolas en uno de los equipos industriales más caros jamás fabricados. Incluso TSMC, que va un paso adelante en casi todos los frentes, se ha mostrado cautelosa con la adopción de estas unidades, ya que su parque actual aún puede manejar la transición a 1,4nm. Para Samsung, en cambio, el gasto es visto como un riesgo necesario: necesita resultados rápidos para recuperar prestigio y confianza de sus clientes.
A la ecuación se suma la escasez. ASML solo puede fabricar entre cinco y seis máquinas de este tipo al año, y además cada envío está sujeto a estrictos controles de exportación del gobierno neerlandés. Esto significa que, aunque Samsung tenga dinero de sobra, no puede encargar todas las que quisiera. Cada unidad se convierte en una pieza estratégica, disputada como si fuera oro.
Por ahora, todos los esfuerzos de la compañía están centrados en el Exynos 2600. Sí, ya tienen listo el diseño básico de una segunda generación de 2nm GAA, pero tardarán meses, quizás años, en convencer a clientes externos de que realmente son un socio fiable. Las dudas persisten: en su momento, el proceso de 8nm fue criticado por ser poco más que un 10nm disfrazado. Mientras tanto, Intel prepara su nodo 18A, del que muchos analistas dicen que puede cambiar las reglas de juego y hasta tentar a Apple a dejar a TSMC.
El panorama es claro: la carrera tecnológica no afloja. La apuesta de Samsung por las High-NA EUV de ASML es arriesgada, carísima y limitada en disponibilidad, pero también representa una de las pocas cartas que le quedan para recuperar terreno en un mercado donde la reputación es tan valiosa como la potencia de los chips.
1 comentario
intel sigue siendo la broma del sector jajaja 🤡