
Samsung arma en silencio una nueva élite Exynos
Entre los aficionados a la tecnología se ha instalado una sensación casi automática: si tu Galaxy viene con Snapdragon, respiras tranquilo; si te toca la versión con Exynos, empiezan las dudas sobre rendimiento, temperatura y autonomía. Mientras los chips A de Apple marcan el ritmo en eficiencia y potencia, y Qualcomm ha convertido a Snapdragon en el estándar del Android de gama alta, Exynos ha quedado demasiadas veces en el papel de actor secundario.
Una de las causas es la estrategia que Samsung ha seguido en los últimos años: apoyarse sobre todo en núcleos estándar de ARM y en bloques de IP de terceros, en lugar de apostar a fondo por arquitecturas propias de CPU. Es una decisión cómoda y previsible, pero rara vez deslumbrante. Ahora, según medios coreanos, la compañía parece dispuesta a reescribir ese guion. Dentro de la división de semiconductores Device Solutions se habría formado un nuevo “Custom SoC Development Team”, un equipo dedicado a redefinir el futuro de Exynos con diseños mucho más personalizados.
El objetivo, al menos sobre el papel, suena ambicioso: pasar de un Exynos percibido como opción genérica a un SoC realmente propio, con identidad clara, capaz de pelear de tú a tú con Apple y Qualcomm en rendimiento, eficiencia y funciones de IA.
Un rumor con bastante sentido, pero aún sin sello oficial
Por ahora todo esto sigue siendo rumor: no hay presentación oficial ni comunicado de prensa confirmando el giro. Aun así, la historia encaja demasiado bien con la situación actual del mercado como para descartarla. Sumando calidad de las fuentes, capacidades técnicas de Samsung y momento estratégico, la probabilidad se mueve en torno a un 55 %: plausible, pero lejos de estar asegurado.
- Fuentes: medios coreanos con un historial razonable, aunque no infalible.
- Corroboración: pocas confirmaciones independientes; todavía no es un secreto a voces en toda la industria.
- Viabilidad técnica: alta; Samsung lleva años diseñando SoC y Exynos no es precisamente un experimento amateur.
- Calendario: a varios años vista; no se arregla una arquitectura en un solo ciclo de Galaxy.
El movimiento encaja con la necesidad de Samsung de dejar de ver cómo Apple y Qualcomm se escapan con diseños cada vez más personalizados mientras ella sigue atada al roadmap genérico de ARM. Pero hasta que no haya señales más tangibles –contrataciones masivas, pistas en la hoja de ruta oficial, prototipos filtrados– la cautela sigue siendo la postura más razonable.
El fantasma de Mongoose sigue rondando Exynos
Quien lleve tiempo siguiendo el tema recordará que Samsung ya jugó esta partida. El proyecto Mongoose, con un equipo importante en Austin (Texas), buscaba precisamente eso: núcleos ARM personalizados para que Exynos se diferenciara del resto. En la práctica, los resultados no convencieron. Sí, había potencia, pero a costa de un consumo elevado, más calor y una eficiencia peor que la de los núcleos Cortex estándar.
La consecuencia fue clara: Mongoose se cerró discretamente, el equipo se disolvió y Exynos volvió al camino seguro de las configuraciones de referencia de ARM. Desde entonces, la reputación del chip se ha resentido. Cada vez que Samsung lanza un Galaxy con versiones Snapdragon y Exynos, las comparativas vuelan por YouTube y foros: pruebas de throttling, gráficos de temperatura, memes sobre “estufas de bolsillo” y comentarios de usuarios que se sienten como si hubieran perdido en la lotería del procesador.
En ese contexto, no falta quien critique que la alta dirección de Samsung vive demasiado en su torre de cristal, más pendiente de las diapositivas de negocio que de lo que dicen los ingenieros que están cerca del silicio. Por eso la idea de un nuevo equipo dedicado a SoC personalizados genera interés, pero también mucho escepticismo: ¿es un cambio real o solo un rebranding de lo mismo de siempre?
Exynos 2600 como puente, el gran rediseño vendrá después
En el corto plazo, no se espera una revolución. Las filtraciones que circulan sobre Exynos 2600 siguen apuntando a núcleos Cortex de última generación como base del diseño. Es lo lógico: los ciclos de producto no se pueden detener mientras un nuevo equipo de arquitectura se organiza y empieza a producir resultados. Entre la primera idea en una pizarra y un chip capaz de mover millones de teléfonos hay varios años de trabajo invisible.
Si el nuevo equipo va en serio, los primeros Exynos con arquitectura realmente renovada aparecerán más bien en la segunda mitad de esta década. A cambio, el potencial de cambio es grande. Un SoC pensado desde el día uno para encajar con las pantallas, la memoria, los sensores de cámara y la capa de software de Samsung puede ofrecer algo más que cifras bonitas en un benchmark: rendimiento sostenido bajo carga, mejor gestión de energía y funciones exclusivas que solo existen porque el hardware fue creado a medida.
La carta fuerte: una foundry propia rumbo a los 2 nm
Hay un factor que juega claramente a favor de Samsung y que a veces se pasa por alto: la fabricación. Mientras Apple y Qualcomm dependen de reservar espacio carísimo en las líneas de TSMC para cada nueva generación de chips, Samsung tiene su propia foundry de vanguardia. Eso significa, al menos en teoría, más control sobre plazos, costes y capacidad.
La división de fabricación de la compañía ya trabaja con procesos GAA avanzados y tiene en la mira el nodo de 2 nm, produciendo además para clientes externos del mundo del automóvil, la IA o incluso la minería de criptomonedas. Si Samsung logra alinear la hoja de ruta de la foundry con los nuevos diseños Exynos, podría lanzar SoC personalizados antes y a un coste más competitivo. Sumando los sensores de cámara, la memoria y los paneles propios, el resultado sería un ecosistema casi cerrado donde cada pieza se ajusta milimétricamente a la otra.
Exynos como producto para terceros, no solo para Galaxy
Otro ángulo interesante es que un buen Exynos no tiene por qué quedarse encerrado en los móviles de Samsung. Igual que Snapdragon se ha convertido en el corazón de dispositivos de decenas de marcas, un Exynos realmente competitivo podría terminar en tablets, portátiles ARM, plataformas de coche conectado, televisores inteligentes y un largo etcétera.
Para muchos fabricantes, disponer de una alternativa sólida al duopolio Qualcomm + TSMC sería atractivo, siempre que se cumplan tres condiciones: rendimiento a la altura, eficiencia comparable y una cadena de suministro estable. Pero para llegar ahí, Samsung deberá demostrar en la práctica que su foundry puede competir en rendimiento de fabricación y consumo con TSMC, y que sus nuevos Exynos dejan de sentirse como “la versión barata” frente a los chips de Apple.
Entre la oportunidad del gran regreso y el riesgo de un experimento caro
Vista desde hoy, la historia del Custom SoC Development Team es sobre todo una declaración de intenciones. El escenario optimista se ve claro: Samsung acepta el coste y el riesgo de volver a la arquitectura propia, exprime al máximo su fábrica de 2 nm y acaba ofreciendo un Exynos que ya no genera memes, sino respeto. El escenario pesimista también es sencillo de imaginar: varios años de inversión, resultados tibios y, al final, otro proyecto que se apaga en silencio mientras la comunidad sigue recomendando “mejor busca la versión Snapdragon”.
Qué camino se acabará imponiendo dependerá menos del marketing y más de la paciencia de la compañía para escuchar a sus ingenieros, aprender de los errores de Mongoose y soportar el trabajo lento y poco glamuroso de pulir una arquitectura generación tras generación. Si Samsung aguanta ese proceso, la guerra de chips móviles puede ponerse mucho más entretenida de lo que ha sido en los últimos años. Por ahora, lo sensato es seguir el tema de cerca… y mantener un escepticismo sano.
1 comentario
a veces da la sensación de que la directiva de Samsung vive en otro planeta, ojalá esta vez dejen hablar más a los ingenieros que al power point