El Samsung Galaxy S26 apunta a ser la renovación más importante de la serie en mucho tiempo. Si la marca repite calendario, su presentación se moverá entre finales de enero y principios de febrero. Lo relevante no es el cambio de número, sino el tipo de mejoras: menos artificio y más vida real. 
Un Exynos 2600 de 2 nm con ambición de rendimiento sostenido, una pantalla que protege tu privacidad sin pedir permiso, avances claros en fotografía nocturna, carga por cable por fin más rápida y una IA local más útil y menos estridente. Un paquete que suena a lista de deseos de los usuarios, no a batalla de cifras.
Exynos 2600 en 2 nm: velocidad que se mantiene y un mensaje para toda la industria
Durante años, Exynos fue sinónimo de dudas entre entusiastas. El Exynos 2600 puede cambiar esa narrativa. El salto a 2 nm no solo promete picos altos, sino, sobre todo, estabilidad cuando el móvil se calienta: partidas largas, grabación de vídeo, fotografía computacional pesada y modelos de IA en el propio equipo. Los primeros indicios sitúan su techo al nivel del Snapdragon 8 Elite Gen 5 y muy cerca del A19 Pro. Pero lo que de verdad importa es qué pasa tras diez minutos, cuando entran en juego la gestión térmica, el planificador de tareas y la refrigeración. Si Samsung ha afinado estas piezas, el S26 no solo parecerá rápido, lo será durante toda la sesión.
Hay además una lectura macro que suele pasarse por alto: competencia y resiliencia. Un Exynos potente presiona precios, reparte poder entre fabricantes y reduce la dependencia de una sola fundición o región. En un mercado sensible a la geopolítica y a cuellos de botella, contar con dos opciones de silicio de gama alta es salud para la cadena de suministro. Lo notarán los bolsillos y la disponibilidad, incluso de quienes nunca compren un Galaxy.
Pantalla con modo de privacidad que actúa sola
Entre las novedades más llamativas atribuidas al Galaxy S26 Ultra está un modo de privacidad inteligente. En lugar de un simple botón, el teléfono detectaría contextos: si alguien se acerca o intenta mirar el panel, podría ocultar automáticamente áreas sensibles. La idea es que el usuario elija qué se protege (notificaciones, chats, banca) y de qué forma (desenfoque, oscurecimiento, ocultación completa) hasta que el intruso se aleje.
La propuesta es buenísima siempre que cumpla tres condiciones: que el reconocimiento se haga en el dispositivo, que la configuración sea transparente y que el consumo energético sea moderado. Con un atajo claro para desactivar y políticas de privacidad entendibles, pasaría de curiosidad a imprescindible en metro, coworking o sala de espera.
Más luz de noche: aperturas mayores y posibles sensores nuevos
Tras varias generaciones apoyándose más en software que en óptica, Samsung parece lista para tocar hardware en el S26 Ultra. Se habla de aperturas más amplias, algo que explicaría un módulo de cámaras trasero algo más prominente en los renders filtrados. Una apertura mayor deja pasar más luz: ISO más bajos, tiempos de exposición más breves y, por tanto, menos ruido y menos trepidación. Es decir, retratos nocturnos más limpios, mascotas menos movidas y escenas interiores más naturales.
Circulan además pistas sobre nuevos sensores en parte del conjunto. Aunque solo cambie un módulo, por ejemplo el tele o el ultra gran angular, combinar sensor moderno, OIS más estable y el multi-frame de la casa puede homogeneizar resultados entre cámaras, del interior con luz complicada al 3x al atardecer. Aperturas muy grandes exigen buena corrección para no sacrificar esquinas; Samsung lleva años afinando viñeteo, distorsión y aberraciones por software, así que el pronóstico es favorable.
Carga por cable que por fin acelera: 60 W
Mientras algunos rivales chinos presumen de tres cifras, Samsung ha sido prudente por salud de la batería. Con el S26 Ultra, el salto de 45 a 60 W por cable sería un avance pragmático. No encabeza rankings, pero en la vida real se nota: ese enchufe de 15 minutos antes de salir rinde más. Lo razonable es esperar perfiles inteligentes: carga nocturna templada para alargar la vida útil y potencia a tope cuando conectas con un 10 por ciento y prisa.
En el horizonte todos miran a las baterías de silicio carbono, que prometen más capacidad sin penalizar peso y mejor manejo del calor a corrientes altas. Cuando eso llegue a producción masiva habrá otro salto. De momento, 60 W suenan a equilibrio sensato entre velocidad y durabilidad.
IA que ahorra pasos, no que los multiplica
La fiebre de la IA sigue, pero lo que cuenta es la utilidad diaria. La apuesta del S26 pinta a IA centrada en el usuario y ejecutada on-device: convertir notas de voz en listas de tareas, transcribir reuniones con buena puntuación, resumir documentos o chats largos sin depender de la nube y ofrecer sugerencias oportunas que no interrumpen. Ahí un chip de 2 nm brilla: menos latencia, más privacidad y consumo predecible.
La frontera es clara: una buena IA recorta pasos en flujos que ya haces y permite deshacer con un toque. Si Samsung clava tres aspectos – controles simples, activación en lenguaje natural y un historial claro de cambios – , las funciones de IA del S26 serán de esas que te acostumbras y ya no quieres perder.
El regreso del Plus y la incógnita Edge
Todo apunta al regreso del Galaxy S26 Plus para ocupar ese punto medio tan buscado: pantalla grande y buena autonomía sin el precio ni el peso del Ultra. Si llega con panel plano, las mismas mejoras clave en carga, cámara y IA, y una batería en condiciones, puede volver a ser la opción sensata para quien quiere casi todo sin periscopio ni S Pen.
En cuanto al modelo Edge, los rumores son contradictorios. Con las pantallas curvas perdiendo su aura de lujo, una familia más simple – S26, S26 Plus y S26 Ultra – facilita compras de fundas y protectores, y simplifica el soporte a largo plazo.
Calendario, soporte y lo que falta por confirmar
El calendario probable sigue siendo finales de enero o principios de febrero. Quedan por conocer capacidades exactas de batería, cambios en diseño térmico, posibles funciones de mensajería satelital y la evolución de DeX. La política de actualizaciones extendidas ha sido un acierto reciente de Samsung; si la serie S26 mantiene o sube el listón en seguridad y versiones de Android, ese factor por sí solo será decisivo para muchos, especialmente en empresa.
Conclusión temprana
El S26 convence porque ataca problemas reales: fotos nocturnas más limpias sin pelearte con ajustes, un chute de batería que de verdad salva, privacidad automática en espacios apretados y rendimiento que no se derrite al cabo de un rato. Súmale el efecto sistémico de un Exynos competitivo – más competencia, cadenas más robustas – y deja de ser un simple retoque anual para convertirse en un salto razonado y fácil de recomendar. Si los anuncios confirman las filtraciones, el Galaxy S26 puede ser la línea Android más equilibrada de 2025: rápida, silenciosa, privada y práctica.
2 comentarios
Puede sonar impopular, pero yo voy con Exynos 2600: hace falta otro SoC top para bajar precios y no depender de una sola foundry
La IA que quiero: resumir notas de voz, transcribir reuniones y traducir offline. El resto, que sea opcional