
Galaxy S26 vuelve al doble suministro: 75% Snapdragon 8 Elite Gen 5 y 25% Exynos 2600 – qué significa de verdad
La próxima familia Samsung Galaxy S26 adoptará una estrategia conocida, pero ahora con metas mucho más claras: una mezcla de 75% con Snapdragon 8 Elite Gen 5 y 25% con Exynos 2600. No es un dato menor. Ese reparto condiciona el rendimiento sostenido, la autonomía, la gestión térmica, las funciones de IA en el dispositivo y, por supuesto, la disponibilidad y el precio por regiones.
La regla fácil: el Galaxy S26 Ultra llegará a todo el mundo con el chip de Qualcomm. Al unificar el buque insignia sobre una sola plataforma, Samsung simplifica el ajuste de cámaras, consumo y temperaturas, y evita el eterno debate de “qué versión es la buena” para la gama más alta. En cambio, los Galaxy S26 y S26+ alternarán según el mercado: en Estados Unidos y buena parte de la Unión Europea predominará Snapdragon, mientras que el Exynos 2600 tendrá más presencia en Corea del Sur, China y varios países emergentes.
El contexto importa. En la generación S25, Qualcomm se quedó con el 100% del pastel. Aun así, en su conferencia de resultados del 5 de noviembre, la dirección de la compañía recordó que su hipótesis base para una nueva serie Galaxy es de aproximadamente un 75%. Traducido: el regreso al doble suministro para S26 no es improvisación, sino parte del guion que Samsung y Qualcomm contemplan para equilibrar volumen, coste y riesgo.
Ahí entra en juego el Exynos 2600. Fabricado en el proceso GAA de 2 nm (Gate-All-Around), el transistor queda “abrazado” por el gate en todo su contorno, lo que reduce fugas y mejora el control. Según objetivos internos, el chip ya ofrece rendimientos estables y un salto de alrededor del 30% en eficiencia y termals respecto a la problemática etapa del 3 nm. Además, llega con un NPU notablemente reforzado para acelerar tareas de IA en el propio teléfono: desde fotografía computacional y traducción local hasta resúmenes y ediciones generativas.
Por su parte, el Snapdragon 8 Elite Gen 5 actuará como la referencia para la mayoría de usuarios S26. Lo esperable de Qualcomm: excelente eficiencia en CPU, throughput competitivo en GPU, módem 5G muy maduro y una pila de IA bien integrada en Android. Al fijar el Ultra sobre este pilar, Samsung asegura resultados predecibles en calor, batería y procesamiento de imagen, sin variables regionales.
También hay una aritmética fría. En la industria se estima que cada Snapdragon 8 Elite Gen 5 cuesta a los fabricantes en torno a 250 USD. Si el S26 Ultra vende unos 16 millones de unidades, estamos hablando de cerca de 4 mil millones de dólares en silicio solo para ese modelo. Repartir la serie entre dos chips ayuda a diluir coste, reducir dependencias y disponer de margen si surge un cuello de botella en la cadena de suministro.
Para el comprador, las preguntas prácticas son conocidas: ¿igualará el Exynos 2600 la autonomía y la estabilidad a largo plazo del Snapdragon en juegos, vídeo 4K/8K y multitarea pesada? ¿Cómo se comportará el módem en tu red? Sobre el papel, el nodo de 2 nm y el NPU potenciado deberían estrechar las diferencias, especialmente en cargas de IA y procesos en segundo plano. En la vida real decidirán el firmware, la solución de refrigeración de cada chasis y la optimización de apps.
Un punto a favor: la política de software de Samsung suele mantenerse uniforme entre variantes. Funciones de One UI, parches de seguridad y plazos de soporte no deberían depender del chip, lo que reduce la sensación de “lotería de SoC”.
A modo de mapa rápido:
| Modelo | Chip principal | Notas regionales |
|---|---|---|
| Galaxy S26 Ultra | Snapdragon 8 Elite Gen 5 | Global; coherencia en rendimiento y cámaras |
| Galaxy S26 | Snapdragon 8 Elite Gen 5 / Exynos 2600 | Snapdragon en EE. UU./UE; Exynos en Corea/China y mercados selectos |
| Galaxy S26+ | Snapdragon 8 Elite Gen 5 / Exynos 2600 | Reparto similar al S26, según país |
En resumen, el reparto 75/25 es un compromiso pragmático: Qualcomm asegura el grueso del volumen y la reputación del Ultra, mientras Samsung acelera la madurez de Exynos donde puede ajustar expectativas e iterar más rápido. Si los avances prometidos en eficiencia y control térmico del 2 nm se confirman en pruebas independientes, el S26 puede ser la generación con menor brecha perceptible entre variantes en uso diario, reservando las diferencias para escenarios extremos.
La última palabra la tendrán los análisis comparativos: consumo en reposo y en carga, estabilidad 5G en tu ciudad, disipación y el empuje que Samsung dé a las funciones de IA que mejor exploten las virtudes de cada plataforma. Por ahora, la foto es clara: Snapdragon será el estándar para la mayoría, y Exynos 2600 regresa con una misión: demostrar su madurez.