
El próximo salto de precio en los tope de gama: así se perfila el Samsung Galaxy S26
En torno al Galaxy S26 el ruido no solo va de cámaras periscópicas o funciones de IA. Lo que más suena en la cadena de suministro es el precio. Proveedores apuntan a un incremento claro en componentes críticos – sobre todo el sistema en chip (SoC) y la memoria RAM de alta velocidad – impulsado por una demanda que compite entre móviles, portátiles potentes y hardware para IA. Cuando las fábricas están al límite, sube el coste por pieza y la factura del material de un flagship se dispara.
Ante ese escenario, las marcas manejan tres palancas: absorber parte del golpe, recortar especificaciones o trasladar el sobrecoste al consumidor. Samsung suele combinar las tres según la región. Por eso los primeros indicios hablan de un encarecimiento selectivo más que global. El mercado local de la compañía, Corea del Sur, acostumbra a ser el campo de pruebas: allí influyen además el tipo de cambio, los impuestos y las subvenciones de operadoras, factores que distorsionan el precio final. Lo mismo explica por qué un mismo Galaxy puede costar distinto en Madrid, Ciudad de México o Buenos Aires.
No es solo cosa de Samsung. Apple, Xiaomi, Oppo y vivo llevan varios ciclos empujando al alza sus buques insignia, reflejo de chips más avanzados, RAM/almacenamiento más generosos y módulos de cámara más complejos. Un caso tangible es la familia vivo X300, lanzada por encima de sus predecesores. Esa tendencia suele maquillarse con promociones: mejora de almacenamiento al mismo precio, bonos de trade-in, accesorios incluidos o acuerdos con operadoras.
El panorama actual del Galaxy S25 Ultra ilustra otra realidad: el “precio de calle” fluctúa mucho en función de la semana y del país. Si la serie Galaxy S26 llega con PVP superior, es razonable esperar paquetes de preventa más jugosos para sostener la percepción de valor: upgrades de memoria, meses de servicio en la nube o abonos a plataformas del ecosistema Samsung.
En tiempos, nada fuera de guion: los rumores sitúan el anuncio para finales de febrero y la disponibilidad comercial en marzo. Ese margen permite estabilizar rendimientos de los nuevos SoC y la LPDDR, lo que impacta en el stock inicial y, de forma indirecta, en la agresividad promocional por región.
Conclusión: el coste de SoC y RAM está empujando hacia arriba el precio de los tope de gama. Es probable que el ajuste del Galaxy S26 no sea idéntico en todos los países. Si planeas cambiar de móvil, conviene vigilar el valor del trade-in, los bundles de preventa y las ofertas de operadoras: marcan la diferencia en el ticket final.
1 comentario
Si el trade-in es bueno, me da igual el PVP