El Samsung Galaxy S26 Ultra ni siquiera ha sido presentado de forma oficial y, aun así, ya hay un tema que se robó la conversación entre filtradores, fans y medios especializados: la batería. Desde hace meses circulan rumores que se contradicen entre sí. 
Unos apuntan a que Samsung repetirá la fórmula de los 5.000 mAh que hemos visto en varias generaciones de la familia Ultra, mientras que otros aseguran que por fin veremos un ligero aumento de capacidad. Para muchos usuarios que pasan el día entero pegados al móvil, esa diferencia puede ser clave.
La filtración más reciente llega desde China y se coloca del lado de los optimistas. Según esta fuente, el Galaxy S26 Ultra montaría una batería de 5.200 mAh. Sobre el papel son solo 200 mAh más que los 5.000 mAh del Galaxy S25 Ultra, pero en la práctica ese pequeño extra puede traducirse en minutos adicionales de pantalla, un rato más de juego, una videollamada que no se corta a mitad o la tranquilidad de llegar a casa sin que el teléfono se apague justo antes de pedir un taxi.
Lo interesante es que este dato choca con una certificación china que apareció en agosto. En aquellos documentos se mencionaba una capacidad nominal de 4.855 mAh para el modelo asociado al Galaxy S26 Ultra. En el mundo de los smartphones, ese valor nominal suele corresponder a unos 5.000 mAh de capacidad “típica” en la ficha técnica, exactamente lo mismo que ofrece el S25 Ultra. Por eso, muchos analistas dieron por hecho que Samsung seguiría apostando por la misma cifra y que la mejora de autonomía, si llegaba, vendría más por la eficiencia que por el aumento bruto de mAh.
La aparición de los supuestos 5.200 mAh abre la puerta a varias lecturas. Una posibilidad es que la certificación reflejara unidades de prueba tempranas y que Samsung, más adelante, haya decidido dar el salto a una celda ligeramente mayor. Otra opción es que la marca haya trabajado con más de un proveedor de baterías y que distintas variantes hayan pasado por las bases de datos antes de definirse el hardware final. Hasta que distintas fuentes empiecen a coincidir en la misma cifra, o hasta que la propia Samsung muestre las especificaciones definitivas, cualquier número hay que tomarlo como aproximado.
Además, fijarse solo en el tamaño de la batería es quedarse con la mitad de la historia. La autonomía real depende también de la eficiencia del procesador, del panel y del software. En los últimos años Samsung ha ido puliendo One UI, ha apostado por pantallas más eficientes y ha trabajado con chips cada vez más contenidos en consumo. Si el Galaxy S26 Ultra combina una batería de 5.200 mAh con una plataforma más moderna y una gestión energética más inteligente, el salto de autonomía respecto al S25 Ultra podría sentirse mayor de lo que sugieren esos 200 mAh sobre el papel.
El otro gran punto de debate es la velocidad de carga. El Galaxy S25 Ultra se queda en 45 W por cable y 15 W de carga inalámbrica, cifras que suenan moderadas si las comparamos con varios fabricantes chinos que ya presumen de 80 W, 100 W o incluso más. Los últimos rumores señalan que el Galaxy S26 Ultra subiría hasta 60 W con cable y 25 W de manera inalámbrica. No sería el móvil más rápido en cargar del mercado, pero sí un avance relevante dentro del ecosistema Galaxy.
Una batería algo más grande combinada con una carga de 60 W pinta como un conjunto bastante atractivo. Incluso si Samsung mantiene un perfil conservador para proteger la salud del componente, las cargas rápidas de emergencia deberían ser más efectivas. Es decir, enchufar el teléfono durante unos minutos mientras te arreglas para salir podría darte suficiente batería para varias horas de uso real, sin tener que estar pendiente de la barra de porcentaje todo el tiempo.
Con este contexto, surgen las dudas lógicas para quien está considerando comprar un Galaxy S25 Ultra ahora mismo. ¿Merece la pena esperar al S26 Ultra solo por la batería? Para la mayoría de usuarios, probablemente no. El S25 Ultra ya ofrece una autonomía sólida, carga relativamente rápida para los estándares de Samsung, un apartado fotográfico de primer nivel y varios años de actualizaciones garantizadas. A eso se suma que su precio en tiendas suele bajar con el paso de los meses, mientras que el futuro S26 Ultra llegará con el típico coste de lanzamiento de gama alta.
En cambio, para el perfil de usuario que siempre quiere el último tope de gama y que valora al máximo la combinación de batería grande, eficiencia y carga veloz, el S26 Ultra se perfila como el siguiente paso lógico. Si se confirman los 5.200 mAh, los 60 W por cable y los 25 W inalámbricos, sumados a mejoras internas, estaríamos ante un paquete algo más redondo en autonomía y comodidad de carga.
Por ahora, el mensaje más sensato es claro: el Galaxy S26 Ultra apunta a romper la barrera simbólica de los 5.000 mAh y a recortar distancias con la competencia en velocidad de carga, pero todo sigue en terreno de rumores. Hasta que Samsung suba al escenario y haga oficial el dispositivo, el Galaxy S25 Ultra se mantiene como una apuesta muy sólida para quien quiere un gama alta completo sin vivir pendiente del próximo gran anuncio.
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Entre 5000 y 5200 mAh la mayoría ni nota la diferencia, lo importante es la optimización