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Samsung Galaxy Z TriFold: el tri-plegable de Samsung que quiere reemplazar móvil, tablet y portátil

por ytools
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Samsung Galaxy Z TriFold: el tri-plegable de Samsung que quiere reemplazar móvil, tablet y portátil

Samsung Galaxy Z TriFold: el primer tri-plegable de Samsung que quiere ser tu móvil, tu tablet y tu portátil

Tras meses de filtraciones, renders filtrados y prototipos vistos de reojo en ferias de tecnología, Samsung por fin hizo oficial su primer smartphone tri-plegable. El Samsung Galaxy Z TriFold no llega como simple experimento futurista, sino como un producto pensado para uso real: un dispositivo que intenta concentrar en un solo cuerpo el papel de móvil, tablet y pequeño equipo de trabajo. Es, en muchos sentidos, la carta de presentación de una nueva etapa para los plegables de la marca.

Samsung lleva años refinando su receta con la familia Galaxy Z, y ya suma más de dieciséis modelos plegables en su catálogo. Esa experiencia se nota en casi cada detalle del Galaxy Z TriFold. En lugar de optar por un panel que se dobla hacia fuera, como hemos visto en algunos modelos Mate de Huawei, la compañía apuesta por una solución mucho más conservadora en términos de durabilidad: el gran panel flexible se pliega hacia dentro, mientras que dos secciones laterales se cierran sobre él como una tapa protectora. La pantalla de portada queda en el exterior y el panel principal descansa a salvo de golpes, llaves y granos de arena.

La clave de este diseño está en las dos bisagras de titanio que articulan los tres segmentos. Estas bisagras se han diseñado para soportar decenas de miles de ciclos de apertura y cierre, manteniendo a la vez el panel flexible bien alineado y firmemente sellado cuando el TriFold está plegado. Al proteger la pantalla principal entre capas de metal y cristal, se reduce notablemente el riesgo de microarañazos y daños por polvo en comparación con otros conceptos plegables. Además, las bisagras permiten distintos ángulos de apertura: puedes apoyarlo en modo tienda para ver una serie, usarlo a medio abrir como un mini portátil para escribir o desplegarlo por completo para disfrutar de una experiencia de tablet.

Cuando se abre del todo, el protagonista absoluto es la enorme pantalla interior de 10 pulgadas. Se trata de un panel Dynamic AMOLED con resolución de 2160 x 1584 píxeles y tasa de refresco adaptativa de 1 a 120 Hz. Eso significa que el sistema reduce la frecuencia al mínimo cuando estás leyendo un texto o mirando una foto estática, ahorrando batería, y la dispara hasta 120 Hz en juegos, desplazamientos rápidos y animaciones para ofrecer una fluidez sobresaliente. El brillo máximo alcanza los 1600 nits, suficiente para mantener la legibilidad incluso bajo sol directo. En el lado derecho de la pantalla se integra una cámara frontal de 10 megapíxeles en un pequeño orificio, y Samsung incorpora de fábrica una lámina protectora pensada para alargar la vida útil del panel flexible.

En el exterior nos espera una pantalla de portada de 6,5 pulgadas que se siente mucho más familiar para cualquier usuario de gama alta. Su resolución es de 2520 x 1080 píxeles, el formato es alargado 21:9 y también presume de tasa de refresco adaptativa de 1 a 120 Hz. Esta será la pantalla que uses la mayor parte del tiempo: para responder mensajes, revisar redes sociales, consultar un mapa o controlar música sin abrir el dispositivo por completo. Samsung declara un brillo máximo de hasta 2600 nits, una cifra muy alta que apunta directamente a un uso cómodo en exteriores. El panel está protegido por Corning Gorilla Glass Ceramic 2 y aloja otra cámara selfie de 10 megapíxeles en la parte superior.

La parte de software es donde el Galaxy Z TriFold intenta justificar de verdad su forma tan peculiar. El dispositivo llega con One UI 8 basada en Android 16, pero no es simplemente la misma interfaz estirada. Samsung ha adaptado la experiencia para el gran lienzo interior: es posible ejecutar hasta tres aplicaciones de tamaño completo en paralelo en orientación vertical, reorganizar sus ventanas sobre la marcha, guardar combinaciones favoritas y arrastrar contenido entre ellas. Funciones como ventanas flotantes, una barra lateral para accesos rápidos y distintos modos de vista hacen que el TriFold se acerque más a la experiencia de un pequeño ordenador que a la de un móvil convencional vitaminado.

Un punto especialmente interesante para usuarios avanzados es la presencia de Samsung DeX integrado de forma independiente. El Galaxy Z TriFold es el primer móvil de la marca que permite activar una interfaz de escritorio completa directamente sobre su propia pantalla interna, sin necesidad de conectar un monitor externo. Desde el panel de ajustes rápidos se puede iniciar DeX y pasar a un entorno con ventanas redimensionables, barra de tareas y un comportamiento mucho más cercano al de un sistema de escritorio. Si añades un teclado y un ratón Bluetooth, el TriFold se transforma en un pequeño ordenador de viaje ideal para editar documentos, presentar diapositivas, responder correos largos o manejar hojas de cálculo.

A nivel de diseño, el Galaxy Z TriFold consigue disimular bastante bien la complejidad que esconde por dentro. El chasis está fabricado en Advanced Armor Aluminum, una aleación de aluminio reforzado que busca equilibrar rigidez y peso, mientras que las bisagras de titanio refuerzan los puntos más delicados. Desplegado al máximo, el cuerpo alcanza un grosor mínimo de solo 3,9 milímetros, muy en la línea de muchos tablets ligeros del mercado. Plegado, el dispositivo se queda en 159,2 x 75 x 12,9 milímetros y 309 gramos de peso. Es claramente más pesado que un móvil tradicional, pero si realmente llega a sustituir tablet y portátil ligero para algunas personas, el compromiso puede resultar razonable. La certificación IP48 ofrece protección básica frente al polvo y las salpicaduras, suficiente para aguantar el día a día sin excesivos dramas.

En el interior, el encargado de moverlo todo es el procesador Qualcomm Snapdragon 8 Elite for Galaxy, el mismo que impulsa a la familia Galaxy Z Fold7. Sobre el papel está un paso por detrás de la última generación Snapdragon 8 Elite Gen 5, pero sigue siendo un chip de gama alta capaz de enfrentarse sin problemas a tareas pesadas. Juegos exigentes, edición de vídeo en alta resolución, uso intensivo de DeX y múltiples apps en segundo plano entran dentro de su zona de confort. Para acompañarlo, Samsung monta 16 GB de memoria RAM, que ayudan a mantener muchas aplicaciones abiertas sin tirones, y ofrece opciones de almacenamiento interno de 512 GB o 1 TB, pensadas para quienes quieren llevar encima gran cantidad de archivos, series, fotos y proyectos.

El apartado fotográfico del Galaxy Z TriFold hereda prácticamente el mismo conjunto de cámaras que el Galaxy Z Fold7, algo que en este caso juega a su favor. El sensor principal es un ISOCELL HP2 de 200 megapíxeles que utiliza técnicas de combinación de píxeles para generar imágenes de 12 megapíxeles con alto nivel de detalle y buen rango dinámico, incluso cuando la luz escasea. A su lado encontramos un teleobjetivo de 10 megapíxeles con zoom óptico de tres aumentos, pensado para retratos con bokeh más natural y para acercar motivos lejanos sin perder tanta calidad, y una cámara ultra gran angular de 12 megapíxeles para paisajes, interiores y tomas creativas. Las dos cámaras frontales de 10 megapíxeles, una en la pantalla interior y otra en la exterior, dan mucha libertad a la hora de escoger cómo grabar vídeos, hacer videollamadas o encuadrar selfies.

Para alimentar este conjunto, Samsung recurre a una batería de 5600 mAh dividida en tres celdas, una situada en cada uno de los paneles traseros del dispositivo. Este reparto ayuda a equilibrar mejor el peso y a aprovechar de forma más eficiente el espacio interno. Aunque la marca todavía no ha detallado cifras oficiales de autonomía, sobre el papel parece realista esperar un día completo de uso intenso combinando la pantalla de portada y la interior. Evidentemente, maratones de juegos o jornadas completas trabajando en DeX harán que el porcentaje caiga más rápido. En cualquier caso, el TriFold cuenta con carga rápida por cable de hasta 45 W y carga inalámbrica de 15 W, siempre que se disponga de un cargador compatible.

En cuanto a personalización estética, Samsung ha optado por una estrategia muy contenida para esta primera generación: el Galaxy Z TriFold se venderá en un único acabado llamado Crafted Black, un negro mate sobrio que encaja bien con el enfoque profesional del dispositivo. El módulo de cámaras discreto y la ausencia de adornos llamativos refuerzan esa idea de herramienta de trabajo de gama alta más que la de móvil llamativo para redes sociales. El precio, por ahora, sigue siendo un misterio, pero todo apunta a que estaremos ante un producto claramente premium, dirigido a entusiastas de la tecnología y perfiles que realmente puedan aprovechar su formato.

El lanzamiento comercial arrancará en Corea del Sur, donde el Samsung Galaxy Z TriFold estará disponible a partir del viernes 12 de diciembre. Más adelante, la compañía planea llevarlo a otros mercados clave como China, Taiwán, Singapur, Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos. De esta forma, el TriFold se coloca como una especie de vitrina tecnológica para mostrar hacia dónde quiere llevar Samsung el segmento de los plegables.

En resumen, el Galaxy Z TriFold no pretende ser el móvil que todo el mundo se compre el año que viene, sino una visión de futuro para quienes necesitan algo más que una pantalla grande. Es un dispositivo pensado para quienes viven entre multitarea, trabajo en movilidad y consumo intensivo de contenido, y buscan un único equipo capaz de adaptarse a cada momento. Para ese tipo de usuario, el primer tri-plegable de Samsung se perfila como una de las propuestas más curiosas, ambiciosas y versátiles del mercado actual.

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