Ya es oficial: Far Cry da el salto definitivo de las consolas a la pantalla del televisor. FX ha encargado una serie basada en la saga de Ubisoft y no lo hace a medias, sino poniendo al frente a dos nombres con mucho peso en la televisión actual: Noah Hawley y Rob McElhenney. 
Con ellos, un shooter conocido por su caos, sus villanos memorables y sus paisajes de postal convertidos en campos de batalla tiene opciones reales de convertirse en la próxima gran serie de género, y no solo en otra adaptación de videojuego hecha por compromiso.
La historia de este proyecto ha sido casi tan confusa como una misión secundaria de la propia franquicia. Hace unos meses, un post apareció brevemente en la web oficial de Ubisoft anunciando la adaptación y desapareció casi al instante. Sin tráiler, sin nota de prensa, sin nada. La comunidad empezó a especular: ¿error de publicación?, ¿anuncio cancelado a última hora?, ¿proyecto congelado? Ahora tenemos la respuesta. El artículo ha vuelto, se mantiene online y viene acompañado de la confirmación de FX: la serie va hacia adelante.
El punto clave es el formato. La serie de Far Cry nace como antología, exactamente igual que la estructura de los juegos. La saga nunca ha sido una historia larga con los mismos protagonistas: cada entrega cambia de país, de conflicto, de villano y de tono, pero mantiene un hilo en común, ese sentimiento de forastero metido de golpe en un territorio controlado por fanáticos, dictadores o sectas. FX quiere trasladar esa lógica a la televisión. Cada temporada contará una historia cerrada, con reparto nuevo, entorno distinto y estética propia, unida únicamente por el ADN Far Cry: antagonistas carismáticos, dilemas morales y la sensación permanente de que estás pisando una tierra en la que eres, literalmente, un intruso.
Para manejar una estructura así, pocos perfiles encajan mejor que Noah Hawley. Con Fargo demostró que se puede expandir un único largometraje en varias temporadas sin perder la esencia, jugando con tiempos, atmósferas y personajes totalmente distintos, pero girando siempre alrededor de los mismos temas: ambición, culpa, violencia cotidiana. Legion dejó claro que no le tiembla la mano a la hora de experimentar con imagen, montaje y narración, mientras que su trabajo reciente con Alien: Earth enseña que sabe moverse dentro de grandes franquicias sin quedar atrapado por la nostalgia fácil.
Hawley ha explicado que lo que más le seduce de Far Cry es precisamente su naturaleza de variaciones sobre un mismo tema. Cada juego lanza al jugador a un ecosistema aislado, gobernado por una ideología extrema y un líder que roza lo mítico. Llevar eso a la televisión, según él, permite construir una serie de gran presupuesto que se reinventa año a año, pero que sigue preguntándose lo mismo: qué nos pasa cuando desaparecen las reglas habituales. ¿Quién se convierte en tirano si le das armas, territorio y seguidores? ¿Es tan diferente un supuesto liberador del dictador al que combate cuando ocupa el mismo trono?
A ese enfoque se suma Rob McElhenney, aquí acreditado como Rob Mac. A primera vista, puede sonar raro mezclar a uno de los responsables de la comedia It’s Always Sunny in Philadelphia con una franquicia tan brutal como Far Cry. Pero si se mira con calma, la combinación tiene muchísimo sentido. Sunny vive del caos absoluto y de personajes que toman sistemáticamente la peor decisión posible. En Mythic Quest, McElhenney se mete directamente en la industria del videojuego y se burla de egos desbordados, dinámicas tóxicas y absurdos corporativos dentro de un estudio. Y en Welcome to Wrexham, el documental sobre el club de fútbol galés que comparte con Ryan Reynolds, ha demostrado que sabe moverse entre la ironía y la emoción genuina sin perder el pulso narrativo.
Juntos, Hawley y McElhenney describen Far Cry como una especie de parque temático creativo en el que se puede mezclar acción salvaje con humor oscuro, comentario social y personajes al borde del colapso. Ubisoft, por su parte, parece dispuesta a cederles espacio para que construyan algo con voz propia. La lista de productores ejecutivos refuerza esa impresión: Emilia Serrano por 26 Keys, Nick Frenkel por 3 Arts, Jackie Cohn por More Better Productions, John Campisi, y desde el lado de Ubisoft Film & Television, Gerard Guillemot, Margaret Boykin y Austin Dill. No es un acuerdo de licencia rápido y ya, sino una alianza en toda regla entre cadena y editora.
La serie de Far Cry se suma además a un panorama donde las adaptaciones de juegos ya no son sinónimo automático de desastre. The Last of Us y Fallout han demostrado que es posible respetar el material original y, al mismo tiempo, construir televisión de primer nivel. Twisted Metal se ha ido a un tono mucho más gamberro y descontrolado. En el horizonte se alinean proyectos inspirados en Tomb Raider, Assassin’s Creed, Life is Strange, Beyond: Two Souls, Disco Elysium, God of War, Pacific Drive y Wolfenstein. Far Cry entra en ese ecosistema con una ventaja clara: ser antología significa que cada temporada puede acercarse a un género diferente, desde el thriller político hasta el terror de sectas, pasando por la sátira bélica más cínica.
Para Ubisoft, la jugada encaja con una estrategia mayor. La compañía ha situado Far Cry entre sus tres grandes marcas prioritarias dentro de la nueva filial Vantage Studios, que acaba de recibir una fuerte inyección de capital por parte de Tencent. Los rumores apuntan a que hay, como mínimo, dos proyectos en marcha: una secuela principal y un shooter de extracción con foco en cooperativo y componentes de servicio en vivo. En ese contexto, una serie de FX funcionando en paralelo sirve para mantener la franquicia en la conversación cultural, atraer a gente que nunca ha tocado un mando y, con suerte, ampliar la mitología en lugar de limitarse a repetirla.
Por ahora, FX y Ubisoft guardan bajo llave los detalles concretos: no hay reparto anunciado, no se ha confirmado la época ni el lugar de la primera temporada y tampoco existe fecha aproximada de estreno. Eso no ha frenado a los fans, que ya discuten en foros y redes si la serie arrancará con una especie de versión televisiva de las islas tropicales dominadas por un tirano carismático, con una dictadura de montaña o con una América profunda atrapada por un culto fanático. También hay quien pide algo totalmente nuevo, pensado solo para televisión, que tome el espíritu de Far Cry pero no intente calcar ningún juego. Lo que sí parece casi seguro es que, con este equipo creativo, la adaptación no se conformará con ser un resumen de misiones. Si cumple lo que promete, la serie de Far Cry en FX puede convertirse en una de las antologías de género más comentadas de los próximos años y, de paso, recordarnos lo fácil que es que el ser humano se pierda a sí mismo cuando desaparecen las normas y el mundo entero se convierte en territorio prohibido.