La mayor fabricante de chips de China, Semiconductor Manufacturing International Corporation (SMIC), apuesta por crecer a pesar de un fuerte golpe en sus ganancias y las sanciones impuestas por Estados Unidos. 
La empresa anunció que adquirirá el 100 % de Semiconductor Manufacturing North China (Beijing) Corporation (SMNC), en un movimiento que refleja la estrategia de Pekín de reforzar la producción nacional de semiconductores y reducir la dependencia tecnológica del exterior.
SMIC ocupa un lugar central en los planes de China para alcanzar la autosuficiencia tecnológica. En el segundo trimestre de 2025, los ingresos crecieron a 2.200 millones de dólares, frente a 1.900 millones del mismo periodo del año anterior. Sin embargo, las ganancias cayeron con fuerza: el beneficio neto fue de apenas 146 millones, muy por debajo de los 172 millones del año pasado, y se desplomó un 54,6 % frente al primer trimestre. Este contraste deja en evidencia cómo los aranceles y las restricciones generan demanda interna pero al mismo tiempo aumentan costos y complican las previsiones.
Durante la llamada con inversores, la dirección de SMIC reconoció que las compras excesivas impulsadas por el miedo a sanciones habían distorsionado el flujo de caja. A esto se suman los mayores precios a lo largo de la cadena de suministro, que presionan los márgenes. Pese a ello, la compañía ratificó su compromiso de invertir unos 7.000 millones de dólares en gastos de capital durante 2025, mostrando que la prioridad es fortalecer la capacidad productiva a largo plazo.
La adquisición total de SMNC se enmarca en esa visión: simplificar estructuras, reducir duplicidades y ganar eficiencia. Para financiarla, SMIC emitirá nuevas acciones, lo que diluirá la participación de los actuales accionistas. Aun así, el mercado reaccionó con optimismo. Tras el anuncio, las acciones de SMIC subieron hasta un 10 % en la Bolsa de Shanghái, para luego estabilizarse con una ganancia del 6,8 %. La señal es clara: los inversores ven la consolidación como una herramienta clave para enfrentar la presión de Washington.
De todas formas, la operación todavía no está cerrada. El precio de emisión y las condiciones del acuerdo siguen en negociación. La empresa aseguró que está en conversaciones con las partes implicadas y que dará más detalles en futuros documentos. La noticia coincide con una tendencia más amplia en el sector: otras firmas chinas, como Hua Hong Semiconductor, también avanzan en procesos de expansión y consolidación.
En el plano geopolítico, la situación confirma lo evidente: los semiconductores son hoy un recurso estratégico, comparable al petróleo o al gas. Mientras Washington intenta frenar el avance tecnológico de Pekín, la respuesta china es clara: invertir más, apostar por la autonomía y no retroceder. El gran reto para SMIC será equilibrar pérdidas inmediatas con el objetivo mayor de construir una industria nacional de chips sólida y resistente.
Algunos analistas señalan que, con el crecimiento de ingresos, SMIC podría haber recurrido a créditos bancarios en lugar de emitir acciones. Sin embargo, faltan datos más completos sobre deuda y flujo de caja para confirmar esa posibilidad. Por ahora, la compañía ha dejado claro que prefiere arriesgarse con expansión y consolidación, aun a costa de incomodar a los accionistas de corto plazo.
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si alguien cree que EE.UU. los va a dejar fuera, se equivoca, China meterá miles de millones si hace falta