
Snapdragon 8 Elite Gen 5: cuando la velocidad choca con el calor – la métrica que de verdad importa en 2025
Cada temporada vivimos el mismo ritual: nuevo SoC estrella, gráficas espectaculares en la keynote y ristras de récords en benchmarks. El Snapdragon 8 Elite Gen 5 encaja perfecto en ese guion: en ráfagas cortas es un auténtico cohete. Pero fuera del primer pase, cuando pasan cinco, diez o veinte minutos de juego, edición o IA en el dispositivo, llega el invitado que nadie puede ignorar: el calor. Y ahí cambia la conversación. En 2025, la pelea no va de quién acelera más en el primer metro, sino de quién sostiene el ritmo a lo largo de la recta. La palabra clave es desempeño sostenido.
Dos caras del mismo chip: RedMagic 11 Pro frente a Nubia Z80 Ultra
Nuestro primer examen fue con el RedMagic 11 Pro, un móvil que trata la refrigeración como un componente de primer orden. Lleva una cámara de vapor generosa, un circuito líquido con bomba nano-cerámica y, sobre todo, un ventilador activo que gira en torno a 24.000 RPM. Con ese arsenal, el 3DMark Wildlife Extreme Stress Test arrojó alrededor de 80% de estabilidad a lo largo de los loops. Traducido: el teléfono no solo despega fuerte, también mantiene buena parte de esa potencia cuando la temperatura sube. En cifras, superó al A19 Pro del iPhone 17 Pro Max en casi todas las pruebas, cediendo únicamente en el single-core de Geekbench 6, una métrica poco representativa para cargas largas de GPU.
El contrapunto lo puso el Nubia Z80 Ultra, mucho más cercano a lo que entendemos por «flagship convencional»: delgado, sin ventilador, sin cámara de vapor sobredimensionada y con disipación pasiva. Misma silicona, otra carrocería. El resultado fue bastante menos amable: el interior superó los 50 °C, el chasis se volvió incómodo al tacto y la potencia se desinfló con claridad. Al finalizar el estrés, el rendimiento había caído en más de un 50%. El lowest loop quedó en 3064 puntos. Para encuadrar: el Honor Magic V5 – ultrafino y con la generación anterior del 8 Elite – marcó 4443, y el Xiaomi 14 Ultra con Snapdragon 8 Gen 3 anotó 4018. Cuando el calor se acumula, un chip del año pasado en un cuerpo bien resuelto puede humillar a un SoC nuevo en un diseño que no evacúa calor.
Por qué tu móvil vuela… y luego se arrastra
La evolución del silicio trae más unidades de ejecución y relojes más altos, pero también mayor TDP. Un smartphone es una plancha finísima y sellada: el calor tiene pocas vías de escape. Al alcanzar los límites térmicos, el sistema recorta tensión y frecuencia para proteger componentes y batería. Es el throttling de toda la vida: las gráficas de FPS se convierten en sierra, las exportaciones tardan más, la IA baja de ritmo. La intensidad de esa caída depende del hardware (cámara de vapor, capas de grafito, contacto térmico con el marco) y del software (gobernadores, políticas por app, perfiles de juego). Por eso dos teléfonos con el mismo SoC pueden sentirse como ligas distintas después de diez minutos de Genshin o de grabar 4K/60.
Los grandes ya llaman a las cosas por su nombre: «sostenido»
Ni siquiera los gigantes pueden disimular. Apple introdujo por fin una cámara de vapor en los iPhone 17 Pro y, algo inédito, habló en escenario de rendimiento sostenido. En Android, nuestras mediciones mostraron que el Galaxy S25 Ultra rondó el 46% de estabilidad en el estrés de 3DMark, un dato incluso peor que el de la Nubia «calentona». Mirando hacia adelante, se espera que los Galaxy S26 estadounidenses monten de nuevo el 8 Elite Gen 5 con el conocido ajuste «For Galaxy», que suele implicar relojes más agresivos a cambio de… más calor que disipar. No sabemos aún la solución térmica exacta, pero lo que seguro no habrá son ventiladores girando dentro. Si la estructura térmica no crece a la par, el lema «For Galaxy» puede acabar sonando a «demasiado caliente para Galaxy».
La comunidad no va desencaminada: menos culto al pico, más cultura de resistencia
Muchos lectores repiten la misma idea: ¿de verdad necesitamos tanta potencia para el día a día? Para WhatsApp, navegación, mapas o cámara, hace tiempo que vamos sobrados. Perseguir el teléfono más delgado y, a la vez, el récord de rendimiento es una colisión frontal con la física. Y nosotros también empujamos esa rueda cuando compramos por una cifra de un único pase. Al final los OEMs suben relojes para brillar en la primera vuelta y pagan la factura térmica a los pocos minutos. Toca cambiar el baremo: menos ovación al primer sprint y más atención al ritmo que queda tras veinte minutos.
Cómo elegir bien en la era del calor
- Mira la maratón, no solo el sprint: da peso a la estabilidad (%) y al lowest loop de pruebas largas como Wildlife Extreme Stress; predicen mejor cómo se sentirá el teléfono.
- La refrigeración es una característica, no una nota al pie: tamaño de la cámara de vapor, capas de grafito, puentes térmicos al marco y, en modelos gaming, ventilador activo.
- Ojo con los «bins» agresivos: ediciones con relojes elevados lucen en la primera vuelta, pero sin chasis que acompañe acaban recortando más y antes.
- El software también manda: modos Equilibrado/Sostenido, límites de FPS y resolución adaptativa mantienen temperaturas más bajas y medias de FPS más estables.
- La batería también siente el calor: menos picos térmicos significan menos degradación a medio plazo y cargas más consistentes.
Consejos prácticos para tu móvil actual
- Activa el modo equilibrado en juegos en lugar del «todo al máximo».
- Si el título lo permite, limita el FPS a 45/60; menos picos, menos diente de sierra.
- Quita la funda en sesiones largas: muchas cubiertas atrapan calor.
- ¿Juegas a menudo? Un ventilador de pinza es feo, pero efectivo.
- Evita el sol directo y coches calientes; el entorno térmico baja el umbral de throttling.
- Cierra procesos en segundo plano que tiren de CPU/GPU cuando vayas a editar o jugar largo.
El veredicto, sin fuegos artificiales
El Snapdragon 8 Elite Gen 5 demuestra que los picos pueden ser brutales. El RedMagic 11 Pro prueba que, con una ingeniería térmica seria, puedes conservar gran parte de ese músculo a lo largo del tiempo. El Nubia Z80 Ultra recuerda la otra mitad de la ecuación: sin una solución de disipación a la altura, el mismo chip se queda sin aliento y puede rendir por debajo de generaciones previas bien refrigeradas. La lección ya no va de un único SoC: hemos entrado en la era en la que gana la combinación de silicio + refrigeración + política de software. Si el Galaxy S26 vuelve a subir relojes, Samsung tendrá que respaldarlo con hardware térmico real, no con una gráfica bonita. Y como usuarios, conviene exigir menos «flash» y más resistencia. Porque la velocidad que no se sostiene no es velocidad; es un truco de salón.
1 comentario
Para el día a día ya van sobrados. Perseguir picos solo te cocina la mano 😂