
Snapdragon 8 Elite Gen 6: dos sabores, una misma ambición y muchas preguntas por resolver
El último chip estrella de Qualcomm aún calienta vitrinas y ya asoman filtraciones serias sobre su relevo: Snapdragon 8 Elite Gen 6. Lo interesante no sería solo el salto de rendimiento, sino la táctica de producto. Diversas fuentes en China hablan de un desdoblamiento en 2025: un Snapdragon 8 Elite Gen 6 “estándar” y un Snapdragon 8 Elite Gen 6 Pro. En términos simples, el trono anual podría convertirse en una familia con prioridades distintas y precios bien separados.
Ambos SoC apuntarían al proceso de 2 nm de TSMC, un paso que normalmente mejora eficiencia y temperaturas sostenidas. El CPU, según los rumores, emplearía núcleos propios de tercera generación en un esquema 2+3+3. La presencia de dos núcleos muy grandes sugiere un empujón deliberado al rendimiento por hilo: esa respuesta instantánea que se nota al abrir apps, exportar fotos o moverse por la interfaz. Es una filosofía que Apple ha explotado durante años y que ahora Qualcomm podría abrazar desde su propio diseño.
La brecha real, sin embargo, estaría en memoria y gráficos. Solo el Gen 6 Pro soportaría LPDDR6, con más ancho de banda y mejor perfil energético. Eso no es marketing vacío: en la práctica permite ráfagas HDR más largas, vídeo 4K/8K con procesamiento computacional más agresivo, IA de escalado en tiempo real y partidas con menos caídas de fotogramas. También se habla de GPUs distintas entre ambos chips, con el Pro apostando por más unidades, frecuencias más altas o ambas. El discurso comercial se ve venir: ray tracing más estable y “FPS sostenido” durante sesiones largas.
En precio, se rumorea que el Pro subirá alrededor de 70 dólares respecto al 8 Elite Gen 5. Puede parecer poco, pero en la lista de materiales se traduce en memoria más cara, refrigeración reforzada y un binning más estricto. El efecto dominó es claro: algunos fabricantes reservarán el Pro para sus ultra-premium, mientras el Gen 6 “a secas” alimentará buques insignia más terrenales o ayudará a mantener márgenes. Entre entusiastas ronda el miedo a que el modelo no Pro se sienta como un “S” refinado a un escalón de precio más alto.
Queda la cuestión del nombre. Pasamos de la claridad de 835/845/855 a la sopa de siglas: Plus, Elite, Gen y ahora, probablemente, Pro. Cuando una misma serie se divide, la jerarquía debe ser cristalina, sobre todo en mercados donde un mismo teléfono cambia de chip según la región.
Qué vigilar en los próximos meses: si el LPDDR6 realmente queda en exclusiva para el Pro, las especificaciones duras de la GPU y los objetivos de consumo bajo 2 nm. Si el ancho de banda y la gráfica del Pro escalan como se insinúa, veremos cámaras más ambiciosas y menos throttling en juegos; si no, el Gen 6 estándar podría convertirse en la compra inteligente por equilibrio entre rendimiento, autonomía y precio.
La conclusión es sencilla: Gen 6 no es solo “más rápido”; es segmentación con propósito. En 2025 muchos usuarios tendrán que elegir entre el margen extra del Pro o el punto dulce del modelo estándar.
1 comentario
Ray tracing sí, pero quiero 30+ min sin que el móvil se vuelva estufa