Qualcomm ha dejado claro que no piensa levantar el pie del acelerador. Después de presumir el brutal Snapdragon 8 Elite Gen 5 en la cima absoluta de su catálogo, ahora llega el Snapdragon 8 Gen 5, un chip que se coloca justo un escalón por debajo del Elite y que apunta directamente a la próxima generación de móviles Android tipo “flagship killer”. En otras palabras: casi la experiencia de un gama ultra alta, pero en teléfonos con precios algo más terrenales.
Lo interesante es que el Snapdragon 8 Gen 5 no se siente como una versión recortada sin más, sino como una variante afinada con más sentido común. 
Comparte la misma base tecnológica que el modelo Elite: se fabrica en el proceso de 3 nm de TSMC, integra la tercera generación de núcleos Oryon y mantiene la GPU Adreno 840. Es decir, hablamos de una plataforma moderna, preparada para varios años de uso intenso, con soporte para juegos exigentes, cámaras avanzadas y funciones de inteligencia artificial que se procesan directamente en el dispositivo.
Las diferencias importantes aparecen cuando miramos las frecuencias y los límites de potencia. En CPU, Qualcomm apuesta por una configuración 2 + 6: dos núcleos prime de máxima potencia y seis núcleos de rendimiento. En el Snapdragon 8 Gen 5, los seis núcleos de rendimiento alcanzan hasta 3,32 GHz, mientras que los dos prime llegan a 3,8 GHz. En el Snapdragon 8 Elite Gen 5, esas cifras suben hasta 3,62 y 4,6 GHz, respectivamente. Sobre el papel, el Elite ofrece más margen en escenarios extremos; sin embargo, frente al Snapdragon 8 Gen 3 de 2023, la compañía presume alrededor de un 36 % más de rendimiento en CPU y cerca de un 11 % en GPU, con mejoras claras en eficiencia energética.
Ese contexto es clave para entender el posicionamiento del chip. Estamos comparando una plataforma ya muy rápida con otra que se beneficia de arquitectura renovada, litografía más avanzada y ajustes finos de consumo. En el día a día, el Snapdragon 8 Gen 5 debería moverse con total soltura en prácticamente cualquier tarea: abrir apps pesadas, saltar entre varias aplicaciones, reproducir contenido en streaming, manejar redes sociales cargadas de vídeos o alternar entre cámara, navegador y juegos sin pausas incómodas. Solo los usuarios más extremos, como jugadores competitivos que exprimen títulos exigentes durante horas o creadores que editan y exportan vídeo en 4K de forma intensiva, notarán de verdad la diferencia a favor del Elite.
En el apartado gráfico, el Snapdragon 8 Gen 5 viene armado con la GPU Adreno 840, la misma familia que encontramos en el modelo Elite. Incluye tecnologías como Frame Motion Engine 3.0, que ayuda a suavizar animaciones y a sostener tasas de fotogramas altas en juegos compatibles. Está pensado para pantallas con altas tasas de refresco, como 120 Hz o más, y puede mover sin problema resoluciones elevadas en juegos y contenido multimedia. El matiz está en que ciertas funciones de memoria de máximo rendimiento, como Adreno High Performance Memory, se quedan reservadas para la versión Elite, lo que da algo más de margen a los móviles más caros en escenarios ultrapesados.
Aun así, nadie debería confundir al Snapdragon 8 Gen 5 con un chip de gama media. Para la mayoría de juegos actuales de Google Play, va sobrado para ofrecer gráficos en calidad alta o muy alta con una fluidez más que cómoda, especialmente en pantallas Full HD+ o similares. Efectos avanzados de iluminación, sombras más realistas y posprocesado complejo también entran en la ecuación siempre que el juego lo soporte. En resumen, sigue siendo un SoC claramente de gama alta, solo que sin ir al extremo de “todo al máximo sin mirar la factura”.
La inteligencia artificial es otro pilar central. El Snapdragon 8 Gen 5 integra un Hexagon NPU de nueva generación, algo por debajo del Elite en cifras brutas, pero plenamente diseñado para la ola actual de IA generativa y funciones on-device. Eso se traduce en mejores retratos, desenfoques de fondo más naturales, reducción de ruido más agresiva en fotos nocturnas, edición de vídeo más rápida y efectos inteligentes que antes dependían mucho de la nube. Además, facilita traducción casi en tiempo real, transcripción de voz más precisa y asistentes digitales que responden con menos latencia, todo ello con mayor privacidad al procesar gran parte de los datos en el propio teléfono.
En conectividad, Qualcomm mantiene el listón muy alto. El módem Snapdragon X80 ofrece soporte para 5G tanto en bandas sub-6 como en mmWave, con velocidades máximas teóricas algo por debajo del Elite, pero todavía muy por encima de lo que las redes comerciales suelen alcanzar hoy en día. En la práctica, el cuello de botella no será el chip, sino la infraestructura del operador. A esto se suman Wi-Fi moderno, Bluetooth de última generación, compatibilidad con comunicación vía satélite en situaciones de emergencia y ultra wideband (UWB) para llaves digitales, localización precisa de accesorios y escenarios avanzados de hogar conectado.
Para marcar mejor las diferencias con el tope de gama, hay algunos recortes deliberados. El Snapdragon 8 Gen 5 no anuncia soporte para UFS 4.1, el estándar de almacenamiento más rápido del momento, lo que deja una carta extra a favor de los modelos con Snapdragon 8 Elite Gen 5. También hay ciertas funciones de cámara y aceleración de IA que se quedan como exclusivas del chip más caro. Sin embargo, en otros apartados la distancia se reduce muchísimo: compatibilidad con carga rápida, soporte para pantallas de alta resolución y alto refresco, grabación de vídeo en 8K y 4K de gran calidad, y un ISP capaz de gestionar múltiples cámaras sin problema.
Con esa mezcla de recortes estratégicos y herencia directa del Elite, el Snapdragon 8 Gen 5 apunta al corazón del segmento que muchos llaman “flagship killer”. Son smartphones que renuncian a algunos lujos superfluos, pero mantienen un buen diseño, una pantalla de nivel alto, cámaras solventes, batería decente y, sobre todo, un chip que no se quedará corto en un par de años. Para el usuario que quiere un móvil muy rápido, pero no está dispuesto a pagar lo que cuesta un super buque insignia, este procesador suena como el punto dulce.
Qualcomm ya ha mencionado que marcas como OnePlus, Motorola y vivo tienen planes de lanzar dispositivos basados en el Snapdragon 8 Gen 5 en las próximas semanas y meses. Uno de los nombres que más suena es el OnePlus 15R, que encajaría a la perfección en este perfil y quedaría un peldaño por debajo del OnePlus 15 principal, previsiblemente basado en el Snapdragon 8 Elite Gen 5. Esto abre un escenario interesante: dentro de la misma familia de producto, los usuarios podrán escoger entre el todo lo máximo posible o el “casi Elite” con mejor relación entre rendimiento, temperatura y precio.
En resumen, el Snapdragon 8 Gen 5 se perfila como el procesador razonable de la gama alta Android: suficiente músculo para aguantar varios años, IA moderna, gran conectividad y un comportamiento más equilibrado en consumo y calor que los chips que solo piensan en romper récords de benchmarks. Si 2025 termina siendo el año de los flagship killers inteligentes, hay muchas posibilidades de que el cerebro de esos móviles se llame, precisamente, Snapdragon 8 Gen 5.