El Galaxy S26 Ultra todavía es un proyecto sobre el papel, pero ya tiene un nuevo enemigo declarado: el sensor Sony LYT-901 de 200 megapíxeles. No es solo otro número espectacular para la ficha técnica; es el aviso de que Sony quiere entrar de lleno en el territorio donde Samsung ha presumido durante años con sus sensores de 200 MP. 
Si 2024 fue el año de los 50 MP refinados, 2026 apunta a ser el año en que los 200 MP se vuelven realmente serios.
De IMX a LYTIA: una nueva era para los sensores de Sony
Durante más de una década, las siglas IMX han dominado las fichas de especificaciones de medio mundo Android. Con el LYT-901, Sony acelera la transición hacia su nueva marca LYTIA. LYT viene de LYTIA (se pronuncia algo así como «lai-tia»), y no es solo un cambio de nombre bonito: es la etiqueta bajo la que se agrupan los sensores apilados de nueva generación, pensados desde el inicio para trabajar codo a codo con la fotografía computacional y la IA.
En ese contexto, el LYT-901 no es simplemente el primer sensor de 200 MP de Sony para móviles, sino una especie de carta de presentación. Marca la entrada de la compañía en la liga donde hasta ahora Samsung jugaba casi sola con sus sensores Isocell de altísima resolución. A partir de aquí, ver 200 MP en la ficha de un móvil ya no significará automáticamente «Samsung por dentro».
200 MP en un sensor realmente grande
El Sony LYT-901 es un sensor CMOS apilado de 200 MP con un tamaño de 1/1,12 pulgadas. Eso lo deja apenas un peldaño por debajo del LYT-900 de 1 pulgada que conocemos de modelos como Xiaomi 14 Ultra y Oppo Find X7 Ultra, pero sigue siendo enorme para estándares de smartphone. Sony habla de una diagonal aproximada de 14,287 mm, muy por encima de los alrededor de 10 mm que ofrecen los sensores de 1/1,56, y a años luz de los 7 mm de un típico 1/2,52, como el que monta por ejemplo el Galaxy S25 Ultra.
¿Qué implica esto en el uso real? Más superficie significa más luz y más información. Cada fotón extra que entra en el sensor es materia prima para que el procesado pueda recuperar texturas en zonas oscuras, evitar que los cielos se quemen y mantener colores vivos sin recurrir a trucos agresivos. Aunque el LYT-901 no llega al tamaño brutal del LYT-900, sigue jugando claramente en la liga de los sensores grandes, donde una foto a contraluz no tiene por qué ser una lotería.
Pixels diminutos de 0,7 μm, pero muy bien organizados
El precio de meter 200 millones de píxeles en esa superficie es obvio: cada fotodiodo mide solo 0,7 μm. Sobre el papel suena a receta para el ruido en condiciones de poca luz, pero Sony no pretende que el sensor trabaje á pelo» con cada píxel individual. En su lugar utiliza una estructura Quad Quad Bayer Coding (QQBC), donde 16 píxeles adyacentes del mismo color se agrupan en un bloque lógico.
En fotografía normal, esos bloques se combinan como si fueran un solo «superpíxel» de tamaño mucho mayor. De esta forma se gana sensibilidad, se reduce el ruido y el móvil puede entregar imágenes de 12,5 MP o 50 MP con una calidad muy superior a la que tendría un sensor de 200 MP sin este tipo de reagrupación. En la práctica, el usuario ve fotos con buena luz y buen rango dinámico, sin tener que preocuparse por cuántos píxeles hay realmente ahí detrás.
La parte interesante llega cuando recortas o haces zoom. Ahí entran en juego los algoritmos de remosaico con IA que «deshacen» estos bloques de 16 píxeles, reinterpretando la información para reconstruir detalles finos. Según Sony, es posible hacer recortes de hasta 4x manteniendo una nitidez sorprendentemente alta. Traducido a lenguaje del día a día: el zoom 2x, 3x e incluso 4x de la cámara principal podría dejar de ser sinónimo de «mucha acuarela» y volverse realmente usable en redes y en impresión.
IA en el propio sensor y HDR por encima de los 100 dB
Sony presume de que el LYT-901 integra un circuito de procesado de imagen que utiliza IA dentro del propio sensor. No es solo un filtro más en la app de cámara: parte del trabajo pesado se hace antes incluso de que la señal llegue al procesador de imagen del teléfono. Esto abre la puerta a algoritmos más complejos para reducir ruido, reconstruir patrones finos y gestionar color sin disparar el consumo ni introducir demasiada latencia.
El resultado debería notarse en detalles muy concretos: tipografías pequeñas en carteles que se leen mejor, texturas de tejidos y cabello más naturales, menos caras de cera y menos halos raros alrededor de luces fuertes. Sony también promete un rango dinámico de más de 100 dB, lo que ayuda a mantener información tanto en sombras profundas como en reflejos intensos. En escenas extremas con sol duro, interiores con ventanas muy brillantes o luces nocturnas, esa capacidad puede marcar la diferencia entre una foto aprovechable y un desastre.
En vídeo, el LYT-901 soporta 4K a hasta 30 fps con zoom hasta 4x. Si el remosaico con IA funciona tan bien como promete la hoja técnica, el zoom en vídeo podría acercarse bastante a lo que hoy esperamos solo de una lente tele dedicada, y no a ese zoom digital que muchos usuarios evitan por pura desconfianza.
Velocidad para mover 200 MP sin ahogarse
De poco sirve tener 200 MP si el sensor no puede mover datos a la velocidad suficiente. Según Sony, el LYT-901 es capaz de disparar hasta 10 fotogramas por segundo en RAW a resolución completa 200 MP en formato 4:3. Si el teléfono reduce la salida a 50 MP, el ritmo puede subir hasta 30 fps. No son números pensados solo para que la marca presuma: detrás está la idea de alimentar los algoritmos de fotografía computacional con muchos fotogramas en muy poco tiempo.
Con esa cadencia, el móvil puede capturar ráfagas densas para congelar deporte, mascotas o niños en movimiento, pero también para fusionar varios fotogramas y generar una única imagen con menos ruido, mejor HDR y menos fantasmas. El objetivo final es que el usuario solo vea que la foto sale clara y estable, aunque por debajo se estén combinando cinco, diez o más capturas.
Oppo, Vivo y compañía: los primeros en la lista
Todo sensor tiene que encontrar su primer hogar, y en el caso del LYT-901 las quinielas apuntan a dos candidatos claros: Oppo Find X9 Ultra y Vivo X300 Ultra. Ambos fabricantes llevan años apostando por la fotografía móvil como gran diferencia frente a la competencia, y no dudan en pagar por los sensores más avanzados de Sony. Si se cumplen las previsiones, veremos los primeros móviles con LYT-901 a comienzos de 2026, probablemente alrededor de marzo, siguiendo los ciclos habituales de lanzamientos.
Sería muy lógico que un futuro modelo Ultra de Xiaomi se una a la fiesta más adelante, teniendo en cuenta lo bien que la marca ha sabido exprimir el LYT-900. En cualquier caso, todo indica que 2026 será el año en el que tres grandes familias Android presuman de llevar este mismo corazón fotográfico, cada una con su propio sabor de procesado e IA.
Por qué el Galaxy S26 Ultra debe tomarse en serio al LYT-901
Hasta ahora, cuando alguien mencionaba una cámara de 200 MP en un gama alta Android, casi todo el mundo pensaba automáticamente en Samsung. Sus sensores Isocell de muy alta resolución han dado forma a la narrativa de la serie Ultra: zoom extremo, recortes agresivos, fotos gigantes que permiten acercarse a cualquier detalle. El futuro Galaxy S26 Ultra debería seguir esa línea, pero esta vez no estará solo en el escaparate de los 200 MP.
Con el LYT-901, Sony propone una alternativa de igual calibre en número bruto de píxeles, pero con un enfoque muy fuerte en IA en el propio sensor, HDR amplio y recortes de hasta 4x que quieren ser algo más que un simple zoom digital. Si en las comparativas reales el LYT-901 demuestra mejor rendimiento nocturno, texturas más limpias y tonos de piel más naturales, será difícil seguir vendiendo al S26 Ultra como «rey absoluto de la cámara» sin matices.
La batalla no se librará solo en la resolución, sino en la consistencia: qué móvil falla menos con escenas difíciles, cuál gestiona mejor interiores con mezclas de luces cálidas y frías, qué sistema de IA se mete menos con los rostros y no exagera el suavizado. Sony llega con décadas de experiencia fabricando sensores para cámaras profesionales; Samsung, con una integración muy cerrada entre hardware y software y años afinando el estilo visual Galaxy. Para los usuarios aficionados a la fotografía, es una situación ideal: la competencia obliga a ambos lados a dar más.
LYT-901 frente a LYT-900: un poco menos de tamaño, mucha versatilidad
Quien haya disparado con un móvil con LYT-900 sabe que el listón está alto. Ese sensor de 1 pulgada ha demostrado un rango dinámico amplio, colores ricos y una solidez ejemplar en interior y de noche. El LYT-901 renuncia a una pequeña parte de esa superficie a cambio de ganar espacio físico en el módulo de cámara y de acompañar el tamaño todavía grande con una resolución que se dispara hasta los 200 MP.
La idea de Sony parece clara: mantener todo lo posible del carácter del LYT-900 –transiciones suaves, sombra con detalle, cielos controlados– y sumar una capacidad de recorte muy superior. Si lo consigue, el LYT-901 puede convertirse en el nuevo punto de referencia para cámaras principales en la gama más alta, el tipo de sensor que marca diferencias incluso acompañado de la misma óptica.
IMX09E: el nombre interno detrás del escenario
En documentos técnicos y filtraciones el LYT-901 aparece bajo otro alias: IMX09E. Ese es el código interno que muchos entusiastas ya habían visto antes de la presentación oficial. Ahora que Sony ha unido ambas etiquetas, es fácil: cuando en una hoja de especificaciones o en un rumor futuro veas IMX09E asociado a un modelo Ultra, casi con total seguridad se trata del nuevo LYT-901 de 200 MP.
Un adelanto del futuro de la fotografía móvil
Al final, el LYT-901 no es solo un sensor más con cifras mareantes. Es una pista muy clara de hacia dónde se mueve la fotografía móvil: sensores grandes, resoluciones altísimas, IA que empieza a trabajar dentro del propio chip, zoom digital que ya no se siente como un parche y HDR que intenta acercarse a lo que ve el ojo humano. En ese futuro inmediato, el Galaxy S26 Ultra no solo tiene motivos para preocuparse, sino también la oportunidad de subir de nivel.
Si Samsung responde mejorando ópticas, procesado y desempeño en escenarios extremos, y si Sony sigue afinando sus LYTIA con socios como Oppo, Vivo o Xiaomi, los grandes ganadores seremos los usuarios. Cuando en 2026 lleguen los primeros móviles con el LYT-901, habrá 200 millones de pequeños motivos para comparar, discutir y disfrutar de la nueva generación de cámaras de bolsillo.