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Steam Machine: qué tan real es el 4K 60 FPS con AMD FSR

por ytools
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La promesa suena perfecta para cualquier jugador de sofá: una caja pequeña bajo la tele, silenciosa, que abre tu biblioteca de Steam y mueve los juegos modernos en 4K y 60 FPS como si fuera un PC de gama alta. Ese es, en esencia, el sueño que se ha formado alrededor de la futura Steam Machine de Valve. Sobre el papel, el dispositivo se presenta como el hermano mayor del Steam Deck, con hardware de AMD, soporte para tecnologías como AMD FSR y una experiencia muy cercana a la de una consola tradicional.

Pero el mundillo del hardware tiene una regla no escrita: cada gran eslogan viene acompañado de un asterisco enorme que no aparece en el tráiler.
Steam Machine: qué tan real es el 4K 60 FPS con AMD FSR
Por eso el youtuber The Phawx decidió adelantarse al lanzamiento oficial y construir su propia versión de la Steam Machine usando componentes actuales. Su objetivo no era clonar el producto final, sino recrear lo más fielmente posible la filosofía de la máquina para comprobar qué tan realistas son las expectativas que se han disparado en la comunidad.

El corazón del sistema de pruebas es un AMD Ryzen 7 8840U, pero recortado a propósito: desactivó dos núcleos y cuatro hilos y redujo las frecuencias para simular un APU más contenido, del estilo de lo que suele usarse en equipos compactos pensados para estar en el salón. La parte gráfica corre a cargo de una Radeon RX 7600M XT, una GPU móvil que ofrece un rendimiento similar a lo que se rumorea para la Steam Machine. Ambos chips se comunican mediante AMD Smart Access Memory, permitiendo que la CPU acceda a toda la VRAM, un enfoque muy parecido al de las consolas de última generación.

¿Qué se puede comprobar con este banco de pruebas? Principalmente dos grandes promesas que se han repetido una y otra vez. La primera: que la Steam Machine será alrededor de seis veces más rápida que el Steam Deck. La segunda: que el combo de 4K y 60 FPS será un objetivo alcanzable gracias a AMD FSR. En las pruebas centradas en carga de GPU, la primera promesa sale bastante bien parada. El equipo improvisado de The Phawx llega efectivamente a multiplicar los fotogramas por seis frente al Deck e incluso roza un factor de 6,5 en algunos escenarios, beneficiado por una GPU ligeramente más musculosa.

Traducido al lenguaje del día a día, hablamos de escenas que en el Steam Deck se arrastran a unos 20 FPS y que, en la configuración estilo Steam Machine, saltan a la franja de 100 a 120 FPS con ajustes similares. Esa diferencia no es un simple número: significa controles más precisos, animaciones suaves y una sensación general de fluidez que el portátil de Valve no siempre puede ofrecer, sobre todo en títulos recientes. Para quienes vienen de jugar en portátiles antiguos o en PCs con gráfica integrada, el cambio de experiencia sería enorme incluso sin tocar el 4K.

La historia se complica cuando entramos en la segunda promesa, mucho más llamativa a nivel de marketing: la ansiada experiencia de 4K a 60 FPS. Los primeros resultados dejan claro que aquí el terreno es mucho más resbaladizo. Solo un juego de la batería de pruebas logró acercarse a ese escenario: God of War Ragnarök. Y lo hizo a costa de varios sacrificios. Hubo que bajar los ajustes gráficos a niveles bajos y recurrir a Intel XeSS en modo Ultra Performance, un modo en el que el juego se renderiza internamente a una resolución mucho menor y se reconstruye la imagen para enviarla al televisor como 4K.

El resto del catálogo analizado pinta un cuadro menos optimista. Warhammer 40K: Space Marine 2, Marvel’s Spider-Man Miles Morales, Starfield e Indiana Jones and the Great Circle, todos títulos exigentes, no consiguieron mantener al mismo tiempo salida 4K y 60 FPS estables, ni siquiera con presets en bajo y los upscalers configurados en modos extremos de rendimiento. En varios casos, la única forma de lograr una experiencia razonable fue limitar el juego a 30 FPS o aceptar caídas muy visibles en momentos de alta carga, algo especialmente evidente en Starfield, que exprime CPU y GPU casi por igual.

Aquí se ve con claridad el choque entre la ilusión del eslogan y la realidad del silicio. Las GPU móviles de gama media capaces de caber en una caja de salón siguen sin estar pensadas para empujar todos los AAA actuales en 4K con todo al máximo. Tecnologías como AMD FSR e Intel XeSS son herramientas poderosas para ganar rendimiento, pero sus modos más agresivos tienen efectos secundarios: la imagen pierde definición, aparecen brillos y parpadeos en elementos finos como cables o hojas, y el detalle en la distancia se difumina. En una tele a dos o tres metros de distancia, muchos jugadores aceptarán ese compromiso, pero es muy distinto del 4K nativo que se ve en las demos de PC de gama alta.

Otro cuello de botella importante es la memoria de vídeo. Tanto la configuración de pruebas como las especificaciones orientativas que se han ido filtrando apuntan a 8 GB de VRAM. En 2025 esa cifra ya no es generosa. Texturas en ultra, ray tracing, mundos abiertos cargados de elementos y cadenas de postprocesado complejas se reparten ese mismo espacio. Cuando la VRAM se llena, las opciones no son agradables: o el motor reduce agresivamente texturas y distancias de dibujado, o el rendimiento se desploma por culpa de un intercambio constante de datos con la RAM.

Por todo ello, el escenario más realista para la Steam Machine no es el de una máquina milagrosa de 4K, sino el de una gran plataforma para 1080p y 1440p con ayuda inteligente de FSR. En estas resoluciones, el hardware puede lucirse: es viable combinar ajustes medios y altos, usar FSR en modos Quality o Balanced y rondar los 60 FPS o más en muchos juegos. Para quien hoy juega en una consola de generación pasada, en un PC modesto o en el propio Steam Deck, poder disfrutar de esa fluidez en el salón, con la comodidad del ecosistema Steam, ya es un salto generacional muy atractivo.

A todo esto hay que sumarle la parte menos vistosa pero igual de clave: el software. La Steam Machine heredará el trabajo hecho para el Deck en interfaz para mando, Big Picture, Proton, suspensión rápida, compatibilidad y perfiles de control. Aunque los benchmarks finales no calquen cada frase del marketing, el conjunto puede convertirse en una de las formas más cómodas de disfrutar la biblioteca de Steam desde el sofá. El veredicto provisional, por tanto, es matizado: sí, la Steam Machine apunta a ser varias veces más potente que el Steam Deck; no, no va a sustituir a una tarjeta gráfica tope de gama a la hora de jugar en 4K sin concesiones. El punto dulce, todo indica, estará en un 1080p o 1440p muy sólido, con AMD FSR trabajando en segundo plano.

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