Stranger Things nunca ha tenido miedo de romper sus propias reglas, pero la temporada 5, Volumen 1, directamente las reescribe. 
Los nuevos episodios en Netflix no son solo una ronda de nostalgia ochentera: mueven las piezas del tablero, cambian la forma en que entendemos el Mundo del Revés y, por fin, sacan a Will Byers del papel de víctima para convertirlo en uno de los personajes más peligrosos de toda la serie.
Advertencia: este artículo contiene spoilers de Stranger Things temporada 5, Volumen 1.
Will deja de ser “el niño al que le pasan cosas”
Durante cuatro temporadas, Will ha sido el epicentro del terror, pero rara vez el protagonista de la acción. A él lo raptan, lo poseen, lo usan como termómetro del peligro, mientras el grupo monta planes imposibles, lanza piedras, dispara tirachinas y, cuando ya no queda nada más, llama a Eleven para que lo arregle todo con pura fuerza bruta. En el Volumen 1 de la quinta temporada esa dinámica por fin cambia.
En el episodio 4, cuando la invasión del Mundo del Revés amenaza con barrer a medio elenco del mapa, la serie pisa el acelerador. La situación parece perdida, Demogorgons por todas partes, y de repente Will deja de ser solo un chico asustado. Sus ojos se vuelven completamente blancos, la sangre le empieza a resbalar por la nariz, levanta los brazos casi de forma instintiva… y varios Demogorgons que estaban a punto de convertir a sus amigos en carne picada se quedan congelados y se giran unos contra otros. En segundos, el ataque se desmorona.
El impacto de la escena no viene solo del espectáculo, sino del trabajo previo. Volumen 1 va sembrando pistas: Will siente frío cuando nadie más lo siente, percibe movimientos que aún no han ocurrido, ve a través de los ojos de las criaturas como si su mente estuviera conectada a una cámara de vigilancia permanente en el Mundo del Revés. En una secuencia anterior, parece frenar a un Demogorgon que va directo a por su madre, Joyce, como si una orden silenciosa le detuviera a mitad de salto. Todo eso encaja de golpe cuando sus poderes se desatan.
No, Will no es simplemente otro “Once”
Con la nariz sangrando y la mirada perdida, es fácil pensar: “vale, ahora tenemos otro experimento de laboratorio, otro número más”. De hecho, en redes ya hay quien bromea llamándolo “Doce”. Pero la propia serie se encarga de marcar la diferencia: Will no es una copia barata de Eleven, y sus poderes juegan con otras reglas.
Noah Schnapp ha contado que habló mucho con los hermanos Duffer sobre cómo debía moverse Will al usar sus habilidades. No querían repetir la pose súper controlada de Eleven: pies firmes, mandíbula apretada, mano extendida hacia el objetivo. Will se ve más torpe, más tenso, como alguien que se agarra a una corriente desbocada que a un poder que domina. Esa decisión actoral encaja con lo que explican los Duffer: Will no genera la energía, se engancha a algo que ya existe.
Su poder es de proximidad. A diferencia de Eleven, que puede activar y desactivar su telequinesis desde dentro, Will necesita estar cerca de la mente colmena que Vecna ha tejido en el Mundo del Revés. Cuando esa red está a su alcance, él puede “iniciar sesión” y manipular todo lo que esté enchufado a ese sistema: Demogorgons, enredaderas, nubes de partículas que forman monstruos. Es como si hubiera conseguido las credenciales de administrador de la infraestructura de Vecna.
Eso también marca un límite muy claro: lo que no pertenece al enjambre, no responde. Will no puede abrir una puerta normal, lanzar un coche por los aires o hacer temblar una habitación entera como hace Eleven. Ninguna cerradura se rinde ante él si no forma parte del ecosistema del Mundo del Revés. Sus poderes son quirúrgicos y a la vez peligrosamente dependientes de la existencia de Vecna.
El origen: la noche en que todo empezó
Para reforzar esta idea, Volumen 1 vuelve a la noche que inició la serie. Un flashback nos lleva diez años atrás, al momento exacto en el que Vecna secuestra a Will. Lo que antes eran solo destellos se convierte en una secuencia completa: las lianas envolviendo su cuerpo, la respiración rota, el miedo puro en su cara… y ese segundo en el que la mente colmena entra en él como un cable enchufándose a la fuerza.
Desde entonces, Will ha sido algo más que un superviviente. Se ha convertido, sin saberlo, en un nodo permanente. Lo que interpretábamos como secuelas traumáticas – esos escalofríos, dolores de cabeza, la sensación de que algo se arrastra por dentro – ahora se pueden leer también como síntomas de una conexión que nunca se cortó del todo. El sistema, por decirlo así, intenta reconectarse cada vez que encuentra una grieta.
Ahí está la cara oscura de su “evolución”. Si Will aprovecha esa línea directa, puede hacer cosas que nadie más en la serie es capaz de hacer: desarmar ataques, girar el ejército de Vecna contra sí mismo, detectar peligros antes de que se materialicen. Pero cuanto más se hunde en esa conexión, más se expone a que Vecna utilice el mismo canal a la inversa. Volumen 1 solo insinúa ese riesgo, pero es fácil imaginar un Volumen 2 donde la gran pregunta no es solo si Will puede salvar a todos, sino si puede salvarse a sí mismo.
Noah Schnapp y Millie Bobby Brown sobre el “nuevo mapa” de poderes
Para Schnapp, este cambio es casi una recompensa tras años de interpretar a un personaje que sufre más de lo que actúa. En entrevistas recientes ha dejado caer que la segunda parte de la temporada explorará con detalle hasta dónde llega el alcance de Will, qué pasa si sobrecarga la colmena y si existe una forma real de “desconectarse” sin destruirse por dentro.
Millie Bobby Brown, en cambio, vive el giro desde el punto de vista de Eleven. Ella ha sido la carta final desde el principio: cuando llega al combate, sabemos que va a pasar algo grande. De repente ya no es la única “arma secreta” en el grupo. Ahora comparte espacio con alguien cuyo poder viene de un sitio distinto, más pegado al enemigo que al héroe. Brown ha comentado que le interesa mucho jugar a una Eleven más madura, menos solitaria en lo extraordinario, que tiene que aceptar que la fuerza bruta no siempre será la solución única.
Kali / Ocho regresa del cajón de las tramas pendientes
La otra gran sorpresa de Volumen 1 es el regreso de Kali, también conocida como Ocho. Su aparición en la segunda temporada, al frente de una banda de marginados en Chicago, dividió a los fans: para algunos era una apuesta interesante, para otros un desvío que no llevaba a ningún sitio. Durante años pareció que los Duffer habían decidido dejar ese hilo en el olvido. Pero no.
La quinta temporada revela que Kali fue capturada por el ejército y encerrada en una base dentro del propio Mundo del Revés. Es decir, la sacan de un laboratorio para meterla en otro aún más inhumano. Para Eleven, Kali no es solo “otra con poderes”, es casi una hermana traumática: otra niña marcada por Hawkins, pero con un don distinto. Ella no aplasta coches ni cierra portales; ella engaña, distorsiona, hace que los demás vean lo que ella quiere que vean.
El hecho de que vuelva ahora, con la guerra abierta entre Vecna y el resto del mundo, no parece casual. Todo apunta a que Volumen 2 la va a convertir en pieza clave: alguien que puede ayudar a tender trampas mentales para el enemigo, pero que también puede decidir que el sistema entero merece arder. Millie Bobby Brown ha dicho que sentía que la relación entre Eleven y Kali tenía una deuda pendiente, y Volumen 1 parece ser el primer paso para saldarla.
Un final en tres actos, de Acción de Gracias a Año Nuevo
La forma en que Netflix ha organizado el estreno de la temporada 5 subraya lo grande que se ha vuelto la franquicia. Los cuatro primeros capítulos han llegado para el fin de semana de Acción de Gracias, los siguientes tres desembarcan en Navidad y el final de la serie se estrena en Nochevieja, al mismo tiempo en la plataforma y en cientos de cines. Stranger Things ya no es “la serie del verano”, es casi la banda sonora oficial de las fiestas.
En la historia, Volumen 1 funciona como un primer acto de final clásico. Eleven sigue siendo la opción nuclear, capaz de romper y remendar la realidad a base de esfuerzo físico y emocional. Will aporta ese acceso fino al corazón del enemigo. Kali suma la capa de engaño. Y al fondo está Vecna, el arquitecto de la red que todos quieren usar en su contra, pero sin saber si al hacerlo no le están abriendo la puerta de par en par.
No es raro que el fandom esté en ebullición. Hay teorías que imaginan a Will sacrificándose para sobrecargar la colmena desde dentro y cortar para siempre el cable que une los dos mundos. Otras ven en él justo lo contrario: el cuerpo perfecto para que Vecna cruce definitivamente. Volumen 1 se cuida de no dar respuestas, pero alimenta las dos lecturas con una cantidad generosa de detalles.
Primero configura bien la tele, luego entra al debate
Fieles a la tradición, los Duffer también aprovechan la promoción para repetir su cruzada contra los “modos novela” de las televisiones modernas. El suavizado de movimiento y otros filtros de fábrica pueden convertir las secuencias más trabajadas del Mundo del Revés en algo que parece una telenovela barata. Con tanta criatura digital, efectos prácticos y atmósfera oscura, la serie está pensada para verse como cine, no como demo de tienda.
Stranger Things temporada 5, Volumen 1, en definitiva, no se siente como un simple calentamiento. Ajusta cuentas con Will Byers, rescata a Kali del baúl de los recuerdos y coloca cada ficha en una posición delicada. El mensaje es claro: el final no va a ir solo de quién mata a qué monstruo, sino de cuánto cuesta, emocional y mentalmente, haberse asomado tanto tiempo a la mente de Vecna.