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Las GPUs AMD Radeon suben de precio en 2026: impacto en las tarjetas de 8 GB y 16 GB

por ytools
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Las GPUs AMD Radeon suben de precio en 2026: impacto en las tarjetas de 8 GB y 16 GB

Las GPUs AMD Radeon serán más caras: por qué las tarjetas de 8 GB y 16 GB subirán de precio en 2026

Si estabas esperando a 2026 para renovar tu PC gamer con una nueva gráfica AMD Radeon, quizá sea momento de ajustar las expectativas. Todo apunta a una subida de precios clara y sostenida en los modelos con 8 GB y 16 GB de VRAM. No se trata de un simple “ajuste por inflación”, sino de un cambio de escenario: la misma memoria que usan nuestras tarjetas de juego se ha convertido en oro para la industria de la inteligencia artificial.

Según información procedente de canales de distribución en Asia, los socios de AMD ya han recibido avisos oficiales de que las próximas remesas de GPUs llegarán con costes más altos. Eso se traduce, de forma bastante directa, en tarjetas más caras en las tiendas. La primera oleada de incrementos se movería en torno a 20 dólares extra para modelos de 8 GB y unos 40 dólares más para tarjetas de 16 GB. Y lo preocupante es que no será un aumento aislado: se prevén fases adicionales a lo largo de 2026.

El boom de la IA y la guerra por la memoria

Para entender por qué sube el precio de una Radeon pensada para jugar a 1080p o 1440p, hay que mirar a un escenario totalmente distinto: los centros de datos dedicados a IA. Los grandes modelos de lenguaje, los sistemas de recomendación, la generación de imágenes y vídeo, y un montón de servicios “inteligentes” que usamos cada día dependen de enormes granjas de aceleradores llenos de memoria de alta velocidad.

Cada servidor de IA puede montar varias tarjetas orientadas a cómputo, con pilas de VRAM y cantidades masivas de DRAM tradicional. Estos clientes no compran unas pocas unidades, sino cientos o miles a la vez, firmando contratos a largo plazo con los fabricantes de memoria. Desde la perspectiva de las empresas de DRAM, es lógico priorizar a quien paga más por cada chip y garantiza un volumen constante.

El problema para el mercado gaming es que la misma tecnología de memoria – GDDR, DRAM de alto rendimiento, soluciones de gran ancho de banda – alimenta tanto a las Radeon y GeForce que vemos en los escaparates como a las tarjetas para IA que terminan en los racks de un centro de datos. Cuando la demanda de IA se dispara, la curva de precios de la memoria sube, y todos los que dependen de ella – incluyendo las GPUs de consumo – quedan atrapados en la misma ola.

Subidas por fases: cuánto más pagarás por una Radeon

Las filtraciones hablan de un plan de incrementos por etapas, directamente ligado a la cantidad de VRAM de cada tarjeta y no sólo a un porcentaje general. Es decir, el factor decisivo no será tanto la gama de la GPU, sino cuánta memoria incorpore.

En la primera fase, prevista para inicios de 2026, las cifras orientativas serían:

  • Fase 1 para GPUs de 8 GB: alrededor de +20 USD sobre el precio actual.
  • Fase 1 para GPUs de 16 GB: aproximadamente +40 USD adicionales.

En mercados como el chino, donde la referencia son los yuanes, se habla de incrementos acumulados de unos 300 RMB para modelos de 8 GB y de unos 600 RMB para las tarjetas con 16 GB de VRAM a lo largo del año. Convertido a dólares, estaríamos hablando de subidas totales de unos 40–45 USD para las tarjetas de 8 GB y de hasta 80–85 USD extra en las de 16 GB.

Traducido a la realidad del comprador: una GPU que hoy se percibe como “gama media equilibrada” puede terminar costando casi lo mismo que una tarjeta de gama alta de hace unos años. Y no porque ofrezca un salto brutal de rendimiento, sino porque la memoria que monta vale, literalmente, mucho más.

Socios de AMD entre bundles y márgenes cada vez más ajustados

No todo se decide en las oficinas de AMD: los llamados AIB/AIC (los fabricantes que diseñan y venden las tarjetas personalizadas) están en el centro de la tormenta. En algunos casos, la GPU se suministra en conjunto con el paquete de memoria recomendado; en otros, los socios deben negociar directamente la compra de chips de GDDR con los fabricantes de DRAM.

En los últimos meses se ha comentado que NVIDIA ha ido rompiendo parte de sus acuerdos de “bundle” con memoria, dejando a sus socios expuestos al mercado abierto de DRAM, donde los precios ya reflejan el apetito de la IA. En el ecosistema Radeon, muchos acuerdos siguen ligando estrechamente la compra de GPU y memoria, de modo que cualquier subida en el coste de los chips se traslada de inmediato al coste total del conjunto.

El resultado es un efecto dominó: sube el coste base para el fabricante de la tarjeta, que tiene que reajustar su lista de precios; el distribuidor ve cómo su margen se reduce si no mueve tarifas; y el comercio minorista, finalmente, no tiene más remedio que mostrar etiquetas más altas en el mostrador. No sorprende que algunos socios estén animando ya a sus canales a reforzar stock antes de que entren en juego los nuevos precios.

No sólo AMD: NVIDIA, Intel y el efecto arrastre en la gama media

Aunque los titulares se centren en Radeon, es difícil imaginar un escenario en el que NVIDIA e Intel queden totalmente al margen. Los tres gigantes dependen de los mismos proveedores de memoria, y todos se ven afectados por la misma escalada de costes. Si sólo AMD aplicara subidas agresivas, sus tarjetas quedarían rápidamente descolocadas frente a la competencia, algo que la propia compañía intentará evitar.

Lo más probable es que veamos ajustes más o menos coordinados a lo largo de 2026, con cambios de precio que afecten también a modelos potenciales como una Radeon RX 9060 XT de 16 GB, las futuras Intel Arc B580 de 12 GB y Arc B570 de 10 GB, o una GeForce RTX 5060 Ti de 16 GB. Aunque ofrezcan mejoras de rendimiento frente a la generación actual, la relación precio/fps puede salir perdiendo respecto a lo que los jugadores estaban acostumbrados a ver.

Menos novedades hasta 2027: un mercado en cámara lenta

Otro punto que inquieta a muchos entusiastas es el calendario de lanzamientos. Desde los canales asiáticos se comenta que AMD no tendría en su hoja de ruta grandes lanzamientos de nuevas arquitecturas Radeon hasta 2027. Podría haber pequeños refrescos, revisiones de frecuencia o ligeros ajustes de gama, pero no necesariamente una oleada de productos completamente nuevos con precios de introducción agresivos.

En el caso de NVIDIA, se habla de una posible familia RTX 50 SUPER, también muy condicionada por la disponibilidad de memoria y por los costes de producción. La sensación general es que el mercado de GPUs gaming podría entrar en una fase más conservadora: menos saltos generacionales espectaculares y más refinamiento de lo ya existente, con precios que tienden a estabilizarse hacia arriba.

¿Qué significa todo esto para gamers y creadores?

Para el usuario final, el mensaje es bastante directo: la actualización del PC va a salir más cara. El perfil clásico de jugador que aspira a una gráfica de 16 GB para jugar con holgura en 1440p o incluso 4K verá cómo el presupuesto se estira más de lo previsto. Un modelo que sonaba a “gama media-alta razonable”, como una hipotética Radeon RX 9060 XT 16 GB, puede acabar compitiendo en precio con GPUs que hasta hace poco se consideraban de nicho entusiasta.

Muchos optarán por alargar la vida útil de su gráfica actual, esperando una generación más o recurriendo al mercado de segunda mano. Otros sacrificarán VRAM y apostarán por modelos de 8 GB, asumiendo que tendrán que recortar en texturas y filtros en los títulos más exigentes. Para streamers, editores de vídeo y profesionales que usan la GPU como herramienta de trabajo, la subida de precios se convierte en un coste adicional que afecta directamente a su día a día.

Las propuestas de “boicotear” nuevas GPU suelen aparecer cada vez que se encarecen las tarjetas, pero tienen poco impacto cuando los grandes ingresos llegan del lado empresarial y de los centros de datos. Mientras la IA siga absorbiendo memoria en grandes cantidades, el sector gaming seguirá compitiendo por los mismos recursos desde una posición claramente más débil.

¿Quién tiene la culpa y qué podemos esperar del futuro cercano?

Es fácil señalar con el dedo a AMD, NVIDIA o a las marcas de tarjetas como culpables de las subidas. Sin embargo, la raíz del problema está más arriba, en los fabricantes de memoria, que han encontrado en la IA un cliente dispuesto a pagar más por cada chip. Las compañías de GPU pueden amortiguar parte del impacto durante un tiempo, pero no pueden vender indefinidamente por debajo del coste sin frenar investigación, desarrollo y soporte.

La única salida real y estructural sería un fuerte aumento de la capacidad de producción de memoria, algo que requiere años de inversión y planificación. Hasta que eso ocurra, el escenario más realista para 2026 es el de un mercado con menos grandes novedades, un precio base más alto para cualquier GPU con 8 o 16 GB de VRAM y compradores obligados a pensarse dos veces cuándo y cómo actualizar su equipo.

Para quienes planean un upgrade, la conclusión es clara: las Radeon – y muy probablemente sus rivales – se moverán hacia un nuevo nivel de precio “por defecto”. Entender bien qué se necesita realmente, valorar el mercado de segunda mano y ajustar el ciclo de renovación será parte esencial de la estrategia de cualquier jugador que no quiera que la gráfica sea el componente más caro de la casa después del alquiler.

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