Cuando por fin parecía que el drama de las tarjetas gráficas se estaba calmando, llega el siguiente golpe al bolsillo del jugador de PC: la memoria RAM. Distintos informes de la industria señalan que Samsung estaría preparando una de las subidas de precio más agresivas en años para sus chips DRAM, con impacto directo en los módulos DDR5 que usan los gamers y creadores de contenido. 
Traducido: lo que ya nos parecía caro puede convertirse en la pieza que rompe el presupuesto de cualquier montaje nuevo.
Las cifras que se comentan entre fabricantes y mayoristas no son precisamente tímidas. Se habla de incrementos de hasta un 60 % en determinados contratos de memoria. Hay fuentes que sitúan los precios de contrato de módulos de 32 GB DDR5 rondando los 239 dólares, lo que supone en torno a un 50 % más que el mes anterior. Y no es solo ese formato: kits de 16 GB y módulos de alta capacidad de 128 GB para servidores siguen la misma tendencia. Todo apunta a un cambio de escalón en el mercado, no a una simple oscilación puntual.
En el centro de esta tormenta está el nuevo tótem del sector tecnológico: la inteligencia artificial. Los grandes centros de datos y las nubes públicas están consumiendo memoria a un ritmo que deja a cualquier PC de escritorio en anécdota. Un único servidor orientado a IA puede salir con 768 GB de DDR5 o más, además de varias pilas de HBM y LPDDR5X soldadas a GPUs y aceleradores específicos. Si multiplicamos eso por miles de servidores, firmando contratos que bloquean años de producción, se entiende rápido por qué el resto del mercado pasa a segundo plano.
A eso hay que sumarle que aumentar la capacidad de fabricación de DRAM no es como encender otra luz en la fábrica. Abrir o ampliar una planta de semiconductores cuesta miles de millones, requiere años de obra y conlleva un riesgo enorme. Mientras tanto, con las líneas funcionando al límite, los proveedores priorizan a quien compra más volumen, paga mejor y exige suministro garantizado. Es decir, las grandes corporaciones de IA y los gigantes cloud, no el jugador que solo quiere 32 GB para el próximo AAA. El resultado: el valor de cada chip se define por lo que están dispuestos a pagar los centros de datos, y el precio de la RAM de consumo va a remolque.
En muchos países, la subida ya se empieza a notar en el retail. Kits de 32 GB DDR5 a 6000 MHz, que hace nada se veían como el nuevo punto dulce entre rendimiento y precio, han ido escalando sin hacer ruido, aunque las estanterías sigan llenas. La vieja aliada del presupuesto ajustado, la DDR4, tampoco se salva: cada vez más usuarios se quedan en plataformas maduras como AM4 o en generaciones anteriores de Intel, y las tiendas ajustan precios sabiendo que ese es el refugio de los que no quieren pagar el sobrecoste de DDR5.
Y como suele pasar en un mercado tan concentrado, cuando un gigante como Samsung mueve ficha, el resto no tarda en alinearse. Ningún fabricante quiere quedarse cobrando menos por el mismo tipo de chip si el líder de la categoría ha demostrado que el mercado aguanta más. Para el consumidor significa ver cómo suben prácticamente todas las marcas a la vez, reduciendo al mínimo la sensación de competencia real.
La reacción de la comunidad de hardware mezcla resignación, humor negro y una buena dosis de paciencia estratégica. Mucha gente lo tiene claro: si la RAM se va a niveles “inimaginables”, sencillamente dejan de comprar. Usuarios con equipos sólidos basados en AM4 o plataformas antiguas comentan que no piensan saltar a AM5, AM6 o lo que venga hasta que el conjunto de plataforma, CPU y memoria ofrezca un salto de rendimiento que justifique el gasto. Mientras tanto, la receta es sencilla: seguir los análisis independientes, comparar FPS y tiempos de carga, y solo pasar por caja cuando los números acompañan.
También se oye con fuerza otro argumento: si el origen del problema está en la voracidad de la IA, que sean las empresas de IA las que paguen la fiesta. Muchos aficionados plantean como “solución ideal” subir con fuerza los precios de HBM y módulos específicos de servidor, pero mantener DDR4 y DDR5 de escritorio en un rango razonable. Suena bien sobre el papel, pero la realidad es bastante más gris. A menudo, los mismos wafers y tipos de chip DRAM terminan tanto en módulos de servidor como en kits para PC, y las líneas de producción se comparten. Si el mismo silicio vale mucho más en un rack de IA, es difícil justificar venderlo tirado de precio en el pasillo de gaming.
A todo esto se suma un historial poco limpio. El mercado de memoria ya ha pasado varias veces por investigaciones y multas por supuestas prácticas de cartel y manipulación de precios. Esa sombra nunca desaparece del todo. Así que cuando varios actores grandes suben tarifas casi al mismo tiempo, muchos usuarios piensan antes en coordinación que en pura oferta y demanda, aunque esta vez la presión de la IA y la falta de capacidad también pesen de verdad.
¿Qué puede hacer entonces el jugador de PC hoy? Si ya tienes un equipo decente con DDR4 y juegas a 1080p o 1440p, la respuesta más razonable suele ser: no hacer nada. Tu PC no va a rendir peor porque el contrato de DDR5 se haya encarecido. En muchos casos, es más rentable actualizar la GPU o sumar un SSD rápido que tirarse a una plataforma nueva con memoria inflada. Si, por el contrario, estabas decidido a montar un equipo sí o sí, quizá valga la pena vigilar precios a diario: si aparece un kit de 32 GB DDR5 a un importe todavía asumible, puede ser mejor asegurarlo ahora que lamentarse después.
La realidad es que, para juegos modernos, multitarea pesada y creación de contenido, 32 GB se han convertido en el nuevo estándar lógico para mucha gente. Y justo ese peldaño es el que más está sufriendo la presión del mercado. Al mismo tiempo, la ola de despliegue de centros de datos para IA apenas comienza, lo que significa que la pelea por cada chip de DRAM entre la nube y el usuario doméstico va para largo. Las nuevas fábricas y ampliaciones irán aliviando el cuello de botella, pero nadie puede prometer que regresaremos a esa época en la que la RAM era casi un detalle menor en el presupuesto.
Por ahora, los rumores sobre la subida de precios de Samsung funcionan como una señal de aviso: la era de la RAM tirada de precio se acabó. A partir de aquí, quien quiera montar o actualizar su PC tendrá que pensar la memoria con la misma seriedad con la que elige GPU y procesador, sabiendo que el precio de su kit DDR5 ya no lo dicta el mundo del gaming, sino la carrera global por entrenar modelos de IA cada vez más grandes.