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¿Vuelven las GPUs caras? Así puede la memoria GDDR encarecer las gráficas de NVIDIA y AMD en 2026

por ytools
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Los jugadores de PC y los creadores de contenido podrían enfrentarse a otra subida importante de precios en tarjetas gráficas NVIDIA y AMD a partir de 2026. Y esta vez el protagonista no es un nuevo boom del minado de criptomonedas, sino algo mucho menos vistoso pero igual de decisivo: la memoria que va soldada alrededor de la GPU.
¿Vuelven las GPUs caras? Así puede la memoria GDDR encarecer las gráficas de NVIDIA y AMD en 2026
El mercado de DRAM vuelve a tensarse y, después de disparar el precio de la DDR5, el siguiente objetivo en la cadena es la GDDR, la memoria de alto ancho de banda que alimenta cada fotograma que ves en tu monitor.

En el último año ya hemos visto cómo los kits de DDR5 se encarecían más de un 100 % en muchas tiendas. La demanda de centros de datos, servidores de inteligencia artificial, servicios en la nube y consolas de nueva generación consume enormes volúmenes de chips, mientras la capacidad de fabricación crece más despacio. Pero esa es solo la cara visible del problema. En el mundo gráfico existe una rama específica del mercado: la DRAM para gráficos, principalmente GDDR6 y la más reciente GDDR7, que se ha convertido en pieza clave de las GPU modernas.

Hoy por hoy, AMD e Intel siguen apoyándose mayoritariamente en GDDR6 para sus tarjetas. NVIDIA, en cambio, ya ha dado el salto y utiliza GDDR7 en la familia GeForce RTX 50, buscando exprimir al máximo ray tracing, resoluciones 4K y técnicas de escalado y generación de frames basadas en IA. Ese salto de rendimiento no sale gratis: son chips más complejos, más exigentes de fabricar y, en el contexto actual, mucho más caros.

Según información que circula en foros y canales de distribución en China, donde se cruzan datos entre fabricantes de tarjetas, ensambladores y proveedores de memoria, los precios de compra de los chips GDDR han pegado un fuerte salto. Fuentes del sector hablan de subidas de al menos un 90 % en las tres grandes marcas de DRAM frente a la última ronda de negociación. Dicho en plata: para un ensamblador, la memoria de vídeo cuesta prácticamente el doble que hace poco y se convierte en uno de los componentes más caros de toda la placa.

De forma pública, ni NVIDIA ni AMD han anunciado todavía una subida general de precios para el consumidor final. Pero, puertas adentro, ambas compañías habrían admitido que los costes de aprovisionamiento de GDDR6 y GDDR7 seguirán subiendo y deben reflejarse en las hojas de cálculo de 2025 y 2026. A los socios se les está preparando para una fase de “ajuste de precios”; lo único que no está escrito aún es el día exacto en el calendario.

La parte irónica es que todo esto llega justo cuando el mercado de GPU parecía volver a la normalidad. Después de la pandemia, los cuellos de botella logísticos y el frenesí del minado, muchas tarjetas gráficas empezaron por fin a verse en oferta por debajo del precio de lanzamiento. Modelos muy demandados de NVIDIA y AMD entraron con fuerza en las rebajas, y más de uno pensó: “por fin se acabó la locura”. Si la presión sobre la memoria continúa, es posible que esa ventana de precios razonables haya sido solo un respiro corto.

La gran pregunta es cómo aterrizará este incremento de costes en el bolsillo del usuario. Los fabricantes tienen varias palancas: pueden subir directamente el PVP recomendado, recortar promociones y descuentos, reducir o eliminar bundles de juegos, abaratar sistemas de refrigeración y diseños de PCB o simplemente dejar de hacer tantos modelos “tope de gama” con tres ventiladores y RGB por todos lados. Todas esas decisiones ayudan a maquillar una parte del problema, pero no hacen magia. Cuando un componente central casi duplica su coste, una porción de esa diferencia termina, sí o sí, en la etiqueta del producto.

Al mismo tiempo, hay una cuestión estratégica que no se puede ignorar. El negocio de las GPU profesionales, las tarjetas para estaciones de trabajo y los aceleradores de IA ofrece márgenes muy superiores al segmento gaming tradicional. En un entorno de memoria cara, resulta lógico priorizar aquellos productos que dejan más beneficio por chip. Eso abre la puerta a que NVIDIA y AMD orienten más producción y más módulos GDDR hacia el mercado profesional, dejando el escaparate de consumo con menos stock, menos variedad y precios más fáciles de empujar hacia arriba.

Sobre los plazos, lo único que parece claro es que el ajuste no será inmediato de un día para otro, pero sí gradual. Personas vinculadas a la distribución comentan que el aumento de costes ya está asumido internamente, aunque se evitan fechas concretas para no frenar las ventas actuales. Teniendo en cuenta la duración de los contratos de suministro y el tiempo que tardan en rotar los inventarios, muchos analistas señalan al primer trimestre de 2026 como momento clave, con la posibilidad de que algunas subidas camufladas lleguen incluso antes, entre diciembre y enero, mediante “nuevas revisiones” o ligeros cambios de PVP.

Para quien está pensando en actualizar su PC, el panorama complica la decisión. ¿Comprar ya, mientras siguen existiendo buenas ofertas, o esperar a la próxima generación y cruzar los dedos para que la competencia obligue a bajar precios? No hay respuesta perfecta, pero sí señales a vigilar: la evolución de los contratos de GDDR6 y GDDR7, el nivel de stock en grandes retailers, posibles anuncios de “reajuste de precios” por parte de los partners y la desaparición progresiva de las grandes rebajas en modelos muy concretos.

Conviene recordar, además, que el mercado de memoria es cíclico por naturaleza. Tras las fases de escasez brutal y precios disparados suelen venir periodos de sobreoferta, cuando las fábricas ya han aumentado capacidad y la demanda se estabiliza. Si el boom de la IA se enfría un poco y nuevas plantas de producción entran en juego, la presión sobre la GDDR podría relajarse a medio plazo, quizá entre 2026 y 2027. A corto plazo, sin embargo, la tendencia es clara: el coste de la memoria gráfica va al alza y los grandes fabricantes de GPU se están reacomodando a esa realidad.

En resumen, si de aquí a 2026 ves cómo las tarjetas gráficas de NVIDIA y AMD vuelven a encarecerse sin que haya otra fiebre cripto o un gran shock económico de por medio, lo más probable es que la explicación sea bastante prosaica: unos chips de memoria tan caros que hacen imposible mantener los precios “normales” a los que acabábamos de acostumbrarnos.

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