
Superman, Lex Luthor y Brainiac: por qué Hombre del Mañana puede ser el gran reinicio que la DC necesita
Ser fan de DC se ha convertido en un deporte de alto rendimiento: revisar capturas de guion con zoom al máximo, analizar publicaciones crípticas de directores y debatir durante semanas a partir de una sola frase. Con Hombre del Mañana, el nuevo filme de Superman a cargo de James Gunn, la historia se repite, pero ahora el panorama es mucho más concreto: todo apunta a que Brainiac será el villano principal y que su llegada será tan descomunal que obligará a Superman y Lex Luthor a formar una alianza tan incómoda como inevitable.
De acuerdo con los reportes que circulan en la industria, el alienígena hiperinteligente estará en el centro de la trama. El Superman de David Corenswet y el Lex Luthor de Nicholas Hoult se ven empujados a colaborar cuando descubren que, por separado, no tienen ninguna opción frente a este enemigo. No es la típica historia de héroe contra genio megalómano, sino un choque de egos y principios en el que ambos necesitan al otro para evitar que la Tierra termine archivada en algún rincón del cosmos.
Las pistas estaban ahí desde hace meses. Gunn compartió una imagen de su guion donde se veía una ilustración anatómica de un cerebro, y el fandom hizo el resto. Dentro del catálogo de villanos de Superman, la lista de personajes capaces de asustar por igual al Hombre de Acero y a Luthor es muy corta, y el nombre de Brainiac siempre aparece en los primeros lugares.
Quién es Brainiac y por qué encaja tan bien en esta historia
En los cómics, Brainiac rara vez se presenta como un simple bruto con fuerza descomunal. Es la personificación de la inteligencia fría y deshumanizada: a veces con piel verdosa y cuerpo cibernético, otras casi por completo digital, como si fuera un virus consciente. Viaja de planeta en planeta, reduce ciudades a tamaño de frasco, las encierra bajo cúpulas y las acumula como piezas de museo. Donde otros ven culturas y personas, él ve datos y patrones.
Ese enfoque lo convierte en el antagonista perfecto para una versión moderna de Superman. Clark Kent es el héroe que se complica la vida por empatía, que duda, que se preocupa por las consecuencias morales de cada decisión. Brainiac, en cambio, es pura eficiencia: si algo no sirve a su búsqueda de conocimiento y control, se descarta. El conflicto deja de ser solo físico para convertirse en una discusión sobre qué vale realmente la pena salvar.
Además, Brainiac es una vieja deuda con los fans. Ha tenido momentos brillantes en series animadas y en producciones como Krypton, pero el gran escaparate cinematográfico siempre le fue esquivo. Hombre del Mañana tiene la oportunidad de presentar al público general a un villano que los lectores de cómics llevan años pidiendo en pantalla grande: un enemigo que no solo golpea fuerte, sino que también obliga al héroe a replantearse su propia forma de ver el universo.
Lex Luthor atrapado entre el orgullo y la supervivencia
Gunn ha dejado caer varias veces que no quiere un Lex Luthor decorativo. Su idea es que la película sea, en buena medida, también la historia de Luthor. Antes de que Superman apareciera volando sobre Metrópolis, Lex era el hombre del momento: filántropo, multimillonario, salvador, el genio al que el mundo aplaudía aunque sus métodos nunca fueran del todo transparentes. Y entonces llegó un tipo con capa, hoyuelo en la barbilla y sonrisa de póster que salvaba vidas en minutos, y el relato cambió de protagonista.
Esa herida de ego es el motor de Lex. Para él, Superman no solo es un alienígena peligroso, sino el ladrón que le quitó el papel de héroe definitivo. La entrada de Brainiac en el tablero lo empeora todo: de repente hay una mente todavía más avanzada que la suya, que considera la Tierra un simple experimento. Es una amenaza global, sí, pero también un golpe directo a la identidad de Luthor como la persona más inteligente del planeta.
De ahí nace la alianza forzada. Superman se mueve por compasión; Lex, por miedo a perder el control del mundo que cree que le pertenece. Luchan contra el mismo enemigo, pero jamás por las mismas razones. Eso deja la puerta abierta a pactos envenenados, jugadas a dos bandas y decisiones incómodas cuando Brainiac ya no sea el problema principal. El filme, si aprovecha bien esa tensión, puede ofrecer algo más que puro espectáculo: un triángulo de personajes donde nadie está del todo limpio.
Inteligencia artificial, horror tecnológico y el tono del nuevo Superman
Brainiac también es una forma muy directa de hablar de temas que hoy están en todas partes: la expansión de la inteligencia artificial, la obsesión por los datos y la tentación de reducir a las personas a estadísticas. Él representa el extremo de esa lógica: un sistema que valora la información por encima de cualquier vida individual. Superman, con su insistencia en ver a cada persona como única, es casi la antítesis de esa visión.
En lo visual, la película tiene un campo de juego enorme. Las distintas encarnaciones de Brainiac lo han mostrado lleno de cables incrustados en la piel, implantes metálicos como si fueran órganos y naves que parecen laboratorios vivientes repletos de ciudades en miniatura. Si Gunn se anima a coquetear con un poco de body horror sin perder el tono luminoso que quiere para Superman, pueden salir secuencias realmente memorables.
Entre los fans, la discusión ya arrancó: habrá quien tema que Gunn se pase con el humor y rebaje la amenaza, y quien confíe en que ese toque de rareza es justo lo que diferencia sus historias del resto. El equilibrio será clave; Brainiac necesita dar miedo, pero el mundo de Superman tampoco puede convertirse en una pesadilla constante.
En algo sí parece haber consenso: alivio generalizado porque el villano principal no sea el General Zod otra vez. Después de tantos relanzamientos con caras conocidas, la elección de Brainiac se siente fresca para el público casual y, al mismo tiempo, como un premio para quienes llevan años pidiendo verlo en el cine.
Fechas, expectativas y lo que podría significar para la DC
El plan actual sitúa el inicio del rodaje de Hombre del Mañana en abril de 2026, con estreno previsto para el 9 de julio de 2027. Entre medias, el equipo tendrá tiempo para definir el diseño final de Brainiac, elegir a su intérprete y ajustar el peso de cada pieza en el tablero: el idealismo de Superman, el orgullo herido de Lex y la frialdad absoluta del villano.
Mientras tanto, las quinielas sobre quién dará vida a Brainiac no paran: algunos sueñan con un actor de prestigio clásico, otros apuestan por un nombre inesperado y algo excéntrico, muy en la línea del gusto de Gunn. Sea quien sea, tendrá que transmitir la sensación de que su personaje ha visto caer a incontables civilizaciones y que, frente a todo eso, la Tierra es solo una más.
Aun con muchas incógnitas, se entiende por qué el hype está subiendo. Después de años en los que Superman en el cine parecía girar en círculos, la idea de verlo obligado a unir fuerzas con su enemigo más emblemático para detener a una mente alienígena que colecciona mundos suena precisamente al tipo de historia que puede marcar un antes y un después para la nueva etapa de la DC.
3 comentarios
Mi miedo es que Gunn meta chiste cada dos minutos y se cargue la mala vibra de Brainiac. Ese villano tiene que imponer y dar mal rollo, no parecer un meme con cables
El concepto base es sencillo y brutal: Superman + Lex contra un cerebro todavía más peligroso. Solo ruego que no lo ahoguen en cameos y guiñitos meta o nos lo fastidian
Si se toman en serio la idea de la IA que ve ciudades como archivos y personas como datos, puede salir algo bastante inquietante y muy actual