El hardware chino lleva años hablando de independencia tecnológica, pero ahora está entrando de lleno en el terreno donde más se le exige: el gaming. En un gran torneo de eSports celebrado en China, Thunderobot aprovechó el escenario para presentar sus nuevos PCs gaming que dejan de depender de Intel y AMD y se pasan a un procesador fabricado en casa: el Hygon C86. 
No es solo un cambio de marca en la pegatina del chasis, sino una declaración de intenciones muy clara: China quiere competir en el mismo segmento donde nacen los equipos para creadores de contenido, streamers y jugadores profesionales.
El corazón de estas máquinas es el Hygon C86-4G. Sobre el papel, se comporta como una CPU moderna y ambiciosa: hasta 16 núcleos y 32 hilos, 32 MB de caché L3, soporte para memoria DDR5 y líneas PCI Express 5.0 para exprimir al máximo tarjetas gráficas de última generación y SSD NVMe ultrarrápidos. La idea de Thunderobot no es vender un prototipo extraño para coleccionistas, sino un PC gaming listo para enchufar, instalar tu biblioteca de juegos y empezar a jugar al momento, tanto en competitivo como en juegos de campaña más pesados.
El número de núcleos coloca al Hygon C86 en la misma franja que muchos modelos avanzados de AMD y varios Core i7 de la familia Raptor Lake, pero no tiene sentido compararlo únicamente por la cifra. La arquitectura recurre a un diseño chiplet: dos bloques de ocho núcleos, cada uno con 16 MB de caché L3. Este enfoque ayuda a escalar rendimiento, controlar consumo y mantener temperaturas razonables, algo clave en sesiones largas de juego. En pruebas como SPEC CPU 2006 y V-Ray, los datos publicados lo sitúan en un punto intermedio entre el Core i7-13700 y el Core i7-14700, lo que, traducido al lenguaje gamer, significa “gama alta muy sólida” y más que suficiente para jugar en 1080p y 1440p con tasas de FPS competitivas.
Para demostrar que no se trata solo de cifras bonitas en una diapositiva, Thunderobot mostró un equipo con Hygon C86 ejecutando Black Myth: Wukong, uno de los juegos más exigentes y llamativos del catálogo actual. La demo se veía fluida y estable, con buena carga de efectos y escenarios detallados. La compañía no especificó qué GPU acompañaba al procesador, pero la sensación que querían transmitir estaba clara: el C86 no se queda corto cuando se combina con una gráfica potente y puede mover tanto títulos AAA pesados como shooters competitivos, MOBAs y otros favoritos del entorno eSports.
Un punto clave a favor de Hygon es que el C86 es totalmente compatible con la arquitectura x86. Eso significa que estos equipos arrancan un Windows estándar, aceptan los mismos drivers de siempre y ejecutan las mismas plataformas de juego, launchers y aplicaciones que usarías en un PC con Intel o AMD. No hay que esperar versiones especiales, ni parches raros, ni jugar a la lotería con sistemas operativos experimentales. Desde el punto de vista del usuario, el cambio es casi invisible: tu experiencia de PC gaming sigue siendo la misma, pero el procesador que la hace posible es chino y no importado.
Por ahora, Thunderobot no ha detallado los precios, pero el contexto de mercado invita a pensar en una estrategia agresiva de relación rendimiento/precio. Al apostar por un chip nacional, los fabricantes chinos ganan margen frente a posibles sanciones, tienen más control sobre la cadena de suministro y se alinean con la política de “China primero” que impulsa soluciones locales siempre que sea posible. Si la ecuación funciona, el beneficiado directo será el jugador: equipos con rendimiento similar a un Core i7, con DDR5 y PCIe 5.0, pero con un coste más razonable. A medio plazo, si otras marcas se suman a la ola de Hygon, el ecosistema gaming en China podría dejar de depender tanto de los gigantes tradicionales y empezar a construir su propia liga, con CPUs domésticas como protagonistas.