El prolongado caso sobre supuestas violaciones a los derechos laborales por parte del CEO de Apple, Tim Cook, ha llegado a su fin en Estados Unidos. La Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB) retiró oficialmente todas las acusaciones, cerrando un proceso que se arrastraba desde 2023. El origen estuvo en un correo electrónico enviado por Cook en 2021, donde advertía a los empleados que filtrar información confidencial significaría no tener futuro en la empresa. Además, señalaba que Apple estaba persiguiendo activamente a quienes filtraran secretos corporativos, lo que llevó a los reguladores a sostener que se generaba un ambiente de miedo y vigilancia permanente.
En su momento, la NLRB argumentó que las palabras de Cook iban más allá de la protección de secretos comerciales y afectaban directamente los derechos básicos de los trabajadores a comunicarse. 
El caso fue considerado un precedente para demostrar que incluso los gigantes tecnológicos debían rendir cuentas ante la ley. Ahora, con el retiro de las acusaciones, Cook y Apple quedan libres de toda responsabilidad en este frente, aunque la discusión sobre el equilibrio entre control corporativo y derechos laborales sigue abierta.
No todos ven la resolución como una victoria. Janneke Parrish, exempleada de Apple convertida en activista tras denunciar prácticas internas y ser despedida, calificó la decisión como un retroceso para los trabajadores. Según ella, este resultado envía un mensaje peligroso: las grandes corporaciones pueden sentir que pueden actuar por encima de las normas sin enfrentar consecuencias reales. Para muchos defensores de los derechos laborales, el desenlace refleja la dificultad de exigir responsabilidades a empresas multinacionales con tanto poder.
Pero mientras Apple respira aliviada en Estados Unidos, enfrenta un nuevo frente en el extranjero. Un informe de la organización China Labor Watch acusa a la planta de Foxconn en Zhengzhou, donde se fabrica el próximo iPhone 17, de obligar a los empleados a realizar turnos nocturnos y horas extras forzadas. Los salarios habrían sido retenidos durante semanas, y quienes renunciaban perdían todo derecho a cobrar lo adeudado. El reporte asegura que representantes de Apple visitaron la fábrica y estaban al tanto de las condiciones, pero prefirieron no intervenir.
Apple respondió anunciando que investigará los hechos y reiteró su compromiso con estándares laborales justos. La empresa suele publicar reportes de responsabilidad de proveedores, pero organizaciones independientes llevan años documentando brechas entre el discurso oficial y la realidad en las fábricas asiáticas. Expertos señalan que la compleja cadena de suministro global de Apple hace casi imposible un control absoluto.
De esta manera, mientras en EE.UU. la compañía celebra la absolución de Tim Cook, en China crecen las denuncias. El contraste entre la exoneración en su país de origen y los cuestionamientos internacionales muestra el dilema permanente de Apple: cómo proteger sus secretos industriales y, al mismo tiempo, garantizar condiciones de trabajo dignas para quienes fabrican sus dispositivos.
4 comentarios
cada año un escándalo nuevo, todo sigue igual
si en china es cierto, es una vergüenza total
solo reaccionan cuando la prensa los expone
otra vez los grandes salen impunes