
Steam Machine y Steam Controller: así quiere Valve conquistar el salón
Valve vuelve a mirar de frente al sofá. Después del éxito inesperado de la Steam Deck, la compañía no se conforma con tener un portátil potente: ahora quiere llevar toda la experiencia de Steam directamente a la televisión del salón. Para eso ha presentado una nueva familia de hardware en la que brillan dos protagonistas claros: la Steam Machine, un mini PC con alma de consola, y un Steam Controller completamente renovado. Juntos intentan resolver una vieja obsesión del mundo del PC: jugar con toda la potencia y flexibilidad de un ordenador, pero con la comodidad de encender la tele y sentarse a disfrutar.
Una Steam Machine de verdad, hecha por Valve
El nombre Steam Machine no es nuevo. Hace casi una década, Valve intentó empujar esa idea apoyándose en fabricantes externos: cada marca lanzaba su propia caja con SteamOS, con hardware, precios y diseño distintos. El resultado fue un concepto interesante pero confuso para el usuario. Esta vez la historia es otra: hay un solo modelo diseñado por Valve, con una experiencia cerrada al estilo consola, pero sin renunciar a la filosofía abierta del PC.
La Steam Machine es una pequeña caja en forma de cubo alargado, pensada para encajar sin llamar demasiado la atención junto a la consola, el router o la barra de sonido. Lo más fácil es imaginarla como una Steam Deck que ha decidido quedarse a vivir bajo la tele: el mismo sistema operativo, el mismo enfoque en compatibilidad con juegos de Windows, pero con más margen térmico, más consumo continuo y menos compromisos típicos de un dispositivo portátil.
CPU Zen 4 y GPU RDNA 3: potencia de AMD para el salón
Por dentro, Valve apuesta por un diseño semipersonalizado de AMD. El procesador es un chip de 6 núcleos y 12 hilos basado en la arquitectura Zen 4, capaz de alcanzar hasta 4,8 GHz dentro de un TDP de 30 W. Sobre el papel recuerda a un Ryzen 5 7400F recortado y optimizado para ser eficiente, silencioso y estable en un chasis compacto, donde el ruido del ventilador se nota mucho más que en una torre debajo del escritorio.
La parte gráfica corre a cargo de una GPU RDNA 3 con 28 unidades de cómputo y frecuencias de hasta 2,45 GHz, con un TDP alrededor de 110 W. Es, en la práctica, algo muy cercano a una Radeon RX 7600 recortada, con un 12,5 % menos de unidades de cómputo y límites energéticos más estrictos. No busca romper récords de FPS, sino ofrecer una experiencia estable, predecible y muy cercana a lo que esperarías de una consola moderna, pero con la biblioteca y la libertad de Steam.
Memoria, VRAM y la realidad del 4K
La Steam Machine monta 16 GB de memoria DDR5 para el sistema y 8 GB de memoria GDDR6 dedicada a la GPU. Los 16 GB de RAM son ya la cifra lógica para un PC de juego moderno: permiten mover títulos exigentes, abrir un navegador, tener aplicaciones de chat y alguna herramienta extra sin que todo se arrastre. Es una configuración pensada para que el usuario no tenga que preocuparse por cerrar cosas cada vez que arranca un juego pesado.
Los 8 GB de VRAM, en cambio, obligan a ser un poco más realistas. En los últimos años muchos juegos han empezado a exigir más memoria gráfica si quieres usar texturas en ultra, filtros agresivos o trazado de rayos a resoluciones altas. Valve habla de la Steam Machine como un dispositivo listo para el 4K, y técnicamente lo es: puede sacar señal 4K y mover la interfaz con total soltura. Pero lo más razonable será apuntar a 1080p o 1440p con buenos ajustes gráficos y aprovechar técnicas de escalado para ver una imagen limpia en un televisor 4K, en vez de intentar exprimir un 4K nativo ultra en todos los juegos.
SSD M.2, microSD y sin descargas eternas
En almacenamiento, Valve quiere evitar que el usuario se quede corto desde el primer día. Habrá modelos con 512 GB y con 2 TB de SSD. Para quien rota siempre los mismos tres o cuatro juegos online, el modelo básico puede ser suficiente; para quien compra cada gran lanzamiento, los 2 TB empiezan a sonar casi obligatorios. El detalle clave es que se trata de una SSD M.2 estándar, es decir, se puede sustituir por otra unidad más grande llegado el momento, sin tener que cambiar de máquina.
Además, la Steam Machine trae ranura para tarjetas microSD. En un dispositivo fijo puede parecer algo menor, pero encaja perfectamente con la idea de ecosistema: si ya tienes una Steam Deck cargada de juegos en una microSD, puedes mover esa tarjeta a la Steam Machine y continuar tu partida directamente en la tele. Adiós a tener que bajar de nuevo 100 GB de datos solo porque quieres jugar cómodo en el sofá.
Conectividad preparada para teles y monitores modernos
En cuanto a conexiones, la Steam Machine viene bastante bien armada. En redes incluye Wi-Fi 6E en configuración 2×2, ideal para streaming, descargas grandes y juego online sin depender de tiradas de cable, y Bluetooth 5.3 con antena específica pensada para mandos y accesorios. Para quienes no se fían del Wi-Fi, hay puerto Ethernet Gigabit, todavía la opción más estable para partidas competitivas o descargas masivas.
En vídeo, el equipo ofrece DisplayPort 1.4 con soporte de hasta 4K a 240 Hz y HDMI 2.0 con hasta 4K a 120 Hz, ambos compatibles con tecnologías como DSC, VRR y HDR. HDMI CEC permite que la Steam Machine se integre mejor con la tele, encendiéndose o apagándose junto a ella y aceptando ciertas órdenes desde el propio mando de la televisión. Completan el conjunto dos puertos USB-A 3.2 Gen 1, dos USB-A 2.0 y un USB-C 3.2 Gen 2, suficientes para mandos adicionales, discos externos, cámaras y más.
Un poco de personalidad: RGB útil y frontal intercambiable
Valve no quiere que la Steam Machine sea solo otra caja negra. En la parte frontal hay una tira de LEDs RGB configurable que, más allá del efecto estético, puede servir para mostrar estados del sistema. Uno de los ejemplos más llamativos es usarla para ver el progreso de las descargas: echas un vistazo rápido al mueble del salón y sabes si ese juego enorme ya terminó de bajar sin tocar el mando.
La carcasa frontal también es desmontable, lo que abre la puerta a ediciones especiales, diseños de juegos concretos o incluso placas personalizadas de la comunidad. Igual que las carcasas intercambiables en consolas, pero con el toque extra de estar ligadas al ecosistema de Steam.
SteamOS en modo salón, Linux completo en segundo plano
Toda la experiencia se apoya en SteamOS, el sistema operativo basado en Linux que ya conocemos de la Steam Deck. En la Steam Machine la interfaz está adaptada a la televisión: menús grandes, navegación pensada cien por cien para mando, acceso directo a la tienda y a la biblioteca, y ajustes fáciles de entender sin necesidad de teclado y ratón. El objetivo es que encender la Steam Machine se sienta tan natural como arrancar una consola.
La compatibilidad con juegos de Windows se apoya, igual que en la Deck, en la capa de traducción que Valve lleva puliendo años. Para el usuario medio, eso se traduce en que gran parte del catálogo simplemente funciona tras instalarlo. Y para quien quiera ir un paso más allá, existe un modo escritorio con KDE Plasma, que convierte la Steam Machine en un pequeño PC Linux para navegar, trabajar o estudiar cuando no está sirviendo de consola.
Nuevo Steam Controller: segundo intento, más maduro
El otro gran anuncio es el retorno del Steam Controller. La primera versión fue tan valiente como divisiva: sus enormes trackpads sustituyendo a los sticks tradicionales enamoraron a unos y espantaron a otros. Esta vez Valve busca un equilibrio: mantener las ideas potentes del original, pero presentarlas en un mando que no resulte extraño a primera vista.
El nuevo Steam Controller adopta una distribución de botones muy similar a la de la Steam Deck, con sticks analógicos, cruceta y botones frontales donde todos los jugadores esperan encontrarlos. Los sticks utilizan la segunda generación de la tecnología magnética de Valve, pensada para ofrecer mayor precisión, mejor respuesta y más resistencia al temido drift. Además, sus superficies son capacitivas, de modo que el mando detecta si tienes el dedo apoyado y puede activar funciones como el apuntado por movimiento solo cuando realmente lo estás usando.
Trackpads, hápticos y giroscopio: cuando el mando se comporta como un ratón
Bajo los sticks se encuentran los dos trackpads sensibles a la presión, la seña de identidad de la familia Steam Controller. Funcionan de forma parecida a un touchpad de portátil, pero hay uno a cada lado y están integrados en un diseño de mando tradicional. Para géneros como estrategia, juegos de gestión, títulos con interfaces muy cargadas o incluso shooters donde quieras apuntar con más precisión, los trackpads pueden marcar la diferencia frente a un stick clásico.
El mando incluye además motores de vibración háptica de alta resolución y un giroscopio de seis ejes, lo que permite mezclar entradas: puedes usar el stick para apuntar de forma general y el giro del mando para afinar el disparo, algo que muchos jugadores ya han abrazado en la Steam Deck. Lo importante es que todas estas opciones están ahí, pero no se imponen; si quieres usar el mando como si fuera uno convencional, también puedes.
Botones traseros, conector magnético y autonomía
En la parte trasera, el Steam Controller monta cuatro botones adicionales, dos en cada agarre. Son perfectos para asignar acciones frecuentes como saltar, recargar o cambiar de arma, evitando que tengas que levantar el pulgar del stick en los momentos críticos. También hay una superficie táctil capaz de detectar cuándo estás sujetando el mando, útil tanto para ahorrar batería como para activar configuraciones contextuales.
Una pieza curiosa es el conector magnético en forma de puck, que se engancha en la parte posterior y actúa como transmisor inalámbrico dedicado en la banda de 2,4 GHz. Para quien prefiera el cable, el mando incluye un puerto USB-C que sirve tanto para jugar conectado como para cargar la batería. Y, por supuesto, hay Bluetooth para usarlo directamente con un PC con Windows u otros dispositivos. Valve habla de una autonomía de más de 35 horas por carga, suficiente para varios días de juego intenso.
Baja latencia, hasta cuatro mandos y uso en PC
Cuando se conecta a una Steam Machine, el Steam Controller utiliza una conexión inalámbrica personalizada de 2,4 GHz. Según Valve, el sistema ofrece una latencia extremo a extremo de unos 8 ms, con una frecuencia de sondeo de 4 ms, cifras muy competitivas que buscan acercarse a la sensación de jugar con cable incluso desde el sofá. Hasta cuatro mandos pueden enlazarse a la vez con una misma Steam Machine, cubriendo sin problema las partidas multijugador en el salón.
Fuera del ecosistema de la Steam Machine, el mando se comporta como un gamepad estándar en Windows, ya sea por USB o Bluetooth. Para quien ya tiene su biblioteca principal en Steam y alterna entre escritorio y televisión, la idea es clara: un solo mando para todo, tanto para el PC de sobremesa como para la caja del salón.
Steam Frame y una estrategia de hardware a largo plazo
Junto a la Steam Machine y al nuevo Steam Controller, Valve también ha mencionado un dispositivo llamado Steam Frame, del que dará más detalles aparte. Lo importante, más allá del nombre, es el mensaje: la compañía ya no ve el hardware como experimentos aislados, sino como piezas de una estrategia a largo plazo en torno a Steam. Portátil, salón, accesorios: todo forma parte de un mismo ecosistema pensado para que jugar en PC sea más accesible y cómodo en cualquier pantalla.
Lanzamiento en 2026 y el gran interrogante: el precio
La Steam Machine y el nuevo Steam Controller están previstos para llegar al mercado a principios de 2026. Valve aún no ha revelado precios ni qué países recibirán el hardware desde el primer día, y precisamente esos detalles marcarán con quién compiten realmente: con las próximas consolas, con PCs gaming de gama media o con mini PCs que apuestan por la nube y el streaming.
Lo que sí está claro es la intención: ofrecer un dispositivo de salón basado en Zen 4 y RDNA 3, con SteamOS optimizado para la tele y un mando capaz de adaptarse tanto a juegos de consola como a títulos diseñados pensando en teclado y ratón. Si la compañía acierta con el precio y mantiene el ritmo de mejoras de SteamOS, esta combinación puede convertirse en una de las alternativas más atractivas para quien quiere disfrutar del PC en el salón sin renunciar a la enorme biblioteca de Steam.
1 comentario
si de verdad va a 8 ms de latencia por 2.4 ghz, mi mando de xbox va a coger polvo