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Waze elimina la molesta pantalla bloqueada en Android Auto

por ytools
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Waze por fin ha solucionado uno de esos detalles que parecen pequeños, pero que desesperan a cualquiera que use Android Auto a diario. La app deja de comportarse como si el móvil fuese un simple espejo sin derechos y pasa a permitir algo que muchos llevaban años pidiendo: usar Waze al mismo tiempo en la pantalla del coche y en el teléfono, igual que ya ocurría con Google Maps.

Hasta ahora, el guion era siempre el mismo.
Waze elimina la molesta pantalla bloqueada en Android Auto
Conectabas el móvil al coche, se iniciaba Android Auto, Waze aparecía en la pantalla del salpicadero y, en cuanto intentabas tocar el icono en el teléfono, te encontrabas con una pantalla negra o un aviso moralista del tipo “no uses el móvil mientras conduces”. En la práctica, eso significaba que el smartphone quedaba bloqueado: no podías escribir una dirección, ni añadir una parada, ni revisar rutas alternativas desde tu mano. Todo tenía que hacerse desde el sistema del coche, por lento y torpe que fuera.

Con la nueva actualización, ese bloqueo desaparece. Ahora puedes mantener Waze abierto en la pantalla grande del coche para seguir la ruta, mientras el móvil sigue mostrando la app completa y lista para usarse. Un acompañante puede coger el teléfono, buscar una gasolinera, añadir una parada para tomar café o probar un camino alternativo, y la navegación en el salpicadero continúa sin cortes. El coche se queda como pantalla ideal para mirar de reojo, y el smartphone recupera su papel como herramienta perfecta para escribir, buscar y ajustar detalles.

En realidad, Waze está haciendo algo que Google Maps ya había resuelto hace tiempo. El servicio de mapas de Google eliminó esta limitación en 2023, y desde entonces cualquiera podía gestionar la ruta desde el móvil o desde la consola del coche sin dramas. En ese contexto, resultaba bastante extraño que Waze, que presume de ser la opción “más viva” y colaborativa, se quedara anclado en un comportamiento tan rígido. Muchos usuarios tenían la sensación de que el hermano rebelde era, en la práctica, el más controlado de los dos.

La importancia del cambio se entiende mejor cuando pensamos en cómo son las pantallas de muchos coches. Incluso en modelos recientes, las interfaces suelen ser lentas, con botones pequeños, toques que no se registran a la primera y menús llenos de pasos intermedios. En vehículos algo más antiguos, ni siquiera hay pantalla táctil: tienes que ir girando una rueda o usando flechas para elegir letra a letra la dirección, como si estuvieras navegando por un menú de DVD. Frente a eso, escribir en el teclado del móvil, usar búsqueda por voz o tocar uno de tus sitios guardados es incomparablemente más rápido.

No faltan anécdotas que muestran la diferencia entre apps. Hay quien cuenta que su cuñada hacía siempre el trayecto de Atlanta a Chattanooga confiando en Waze, y que una y otra vez la app la mandaba por caminos absurdos, llenos de rodeos y carreteras secundarias sin sentido. El día que probó el mismo viaje con Google Maps volvió convencida de que la ruta era más lógica, más directa y menos estresante. Con experiencias así, es fácil entender por qué tanta gente acaba refugiándose en Maps, aunque le gusten las alertas comunitarias de Waze.

Para todos esos usuarios que viven divididos entre los dos servicios, este cambio elimina uno de los motivos más grandes para abandonar Waze. La combinación era explosiva: rutas a veces extrañas, más la imposición de hacer cualquier cambio desde la pantalla del coche, convertían cada ajuste en una pequeña batalla. Ahora, al menos, el punto de fricción desaparece. Puedes seguir aprovechando lo que Waze hace mejor – avisos de policía, radares, accidentes, objetos en la calzada – sin renunciar a la comodidad del móvil para controlar el viaje.

Curiosamente, el argumento de seguridad puede incluso salir reforzado. En lugar de obligar al conductor a pelearse con un sistema lento e incómodo, es más natural que un pasajero coja el móvil y se encargue de buscar destinos y retocar la ruta. Y si vas solo, la solución sensata sigue siendo la de siempre: parar un momento, tomar el teléfono, cambiar el destino en unos segundos y volver a ponerte en marcha. La diferencia es que ya no tienes que perder tiempo navegando por menús infinitos de la consola central para hacer algo que el móvil resuelve con un par de toques.

Desde el punto de vista de la experiencia de usuario, Waze deja de sentirse como una app moderna atrapada en una decisión de diseño del pasado. Este tipo de mejoras de comodidad, que no salen en grandes anuncios ni cambian el logo, suelen ser las que definen si una aplicación se siente realmente pensada para el día a día. Cuando un servicio encaja con la forma real en la que conducimos – con coches de distintas épocas, pasajeros al lado y un móvil siempre a mano – , es mucho más fácil que se convierta en la opción por defecto.

¿Llega tarde? Sí, y muchos usuarios lo han resumido con un claro “ya era hora”. Pero tarde sigue siendo mejor que nunca, sobre todo para quienes siempre han preferido el estilo de Waze y se veían obligados a volver a Google Maps por pura practicidad. Si aún no ves el cambio, asegúrate de tener la última versión instalada y prueba a forzar el cierre de la app y reconectarla al coche; en muchos casos, ese pequeño gesto hace que aparezca el nuevo comportamiento.

La conclusión es sencilla: el teléfono vuelve a ser protagonista del viaje, en vez de quedar convertido en un rectángulo negro cada vez que enchufas el cable. Android Auto se queda con el papel que mejor se le da, mostrar la ruta clara en grande, y el smartphone toma el control de todo lo que implica escribir, buscar y planificar. Sobre el papel parece un ajuste menor, pero para quienes viven con el GPS encendido casi a diario, cambia de forma muy real la sensación de usar Waze en el coche.

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