Windrose es el nuevo nombre que los fans de los juegos de piratas deberían empezar a tener en el radar. Si no le suena, tiene explicación: durante años el proyecto y el estudio se llamaron Crosswind. 
En el PC Gaming Show: Most Wanted 2025, el equipo anunció un cambio de rumbo completo: Crosswind pasa a ser Windrose, el estudio se renombra como Windrose Crew y la ambición ya no es un gigantesco MMO free-to-play, sino una aventura de supervivencia pirata premium, pensada para jugar en solitario o en cooperativo con un grupo pequeño de amigos.
En los primeros documentos de diseño, Crosswind era un survival-MMO de manual: grandes servidores, cientos de jugadores compartiendo mapa, eventos en vivo, economía online y todo el mantenimiento infinito que ese modelo arrastra. Tras una ronda de pruebas alfa, la realidad terminó imponiéndose. Según explicó el productor Philip Molodkovets en una entrevista en gamescom 2025, el equipo se dio cuenta de que tendría que invertir años en apagar incendios técnicos y sostener una infraestructura cara, con el riesgo de acabar lanzando un MMO mediocre. Mejor idea: recortar el alcance, cerrar el grifo del free-to-play y concentrarse en lo que realmente saben hacer, un buen juego de supervivencia con identidad propia.
Esa decisión abrió la puerta al nuevo nombre. Crosswind estaba demasiado pegado al concepto de MMO y a la vieja visión de servicio en vivo. Windrose, la clásica rosa de los vientos que aparece en los mapas náuticos, encaja mucho mejor con la filosofía actual: el juego quiere ser una especie de brújula para rutas personales, viajes largos por mar, bases escondidas y anécdotas que nacen de la interacción entre sistemas, no de marcadores de misión luminosos. La escala de jugadores se reduce, pero la fantasía central se mantiene intacta: convertirse en el corsario más temido de la región, sea navegando en solitario o capitaneando una pequeña banda en línea.
Windrose mira sin complejos a Assassin’s Creed IV: Black Flag, todavía hoy referencia obligada cuando se habla de piratas en videojuegos. Desde hace años se repite la misma queja en foros y redes: parece increíblemente difícil que alguien ofrezca una experiencia moderna al estilo Black Flag, con buen combate naval y opciones online decentes, en lugar de otro experimento fallido. Windrose no pretende ser un remake, pero sí recuperar esa mezcla de mar abierto, batallas espectaculares y sensación de aventura constante. El foco está en combates navales potentes, abordajes tensos y transiciones suaves entre la vida a bordo y la acción en tierra.
En el océano, el jugador va ampliando su pequeña flota. Bergantines ágiles sirven para exploración y golpes rápidos, fragatas equilibradas se convierten en columna vertebral de muchas tripulaciones, y enormes galeones actúan como fortalezas flotantes que intimidan solo con aparecer en el horizonte. El sistema de combate busca ser legible y emocionante: aprovechar el viento, colocarse en el ángulo adecuado, castigar la estructura o los mástiles, y poco a poco acercarse lo suficiente como para lanzar garfios y ordenar el abordaje. Cuando los cascos chocan, el juego pasa de forma fluida al combate cuerpo a cuerpo sobre la cubierta enemiga, sin pantallas de carga que rompan el ritmo.
En tierra firme, Windrose apuesta por un enfoque que el estudio define como estilo «Souls-lite». No quiere triturar al jugador, pero tampoco regalarle las victorias. Hay armas blancas pesadas y ligeras, armas de fuego de la época y una caja de herramientas centrada en esquivar, bloquear, contraatacar y elegir bien el momento de arriesgar. Los enemigos normales sirven para afianzar la base, mientras que jefes y capitanes rivales exigen leer animaciones y anticipar patrones. A lo largo de las expediciones es posible reclutar una tripulación variada de piratas; sus habilidades y manías influyen en la maniobrabilidad del barco, la eficiencia de la base y hasta en cómo se resuelven ciertos encuentros narrativos.
Por debajo de todo late la capa de supervivencia, que Windrose Crew describe como refinada y completa. El juego evita quedarse en el típico simulador de barras de hambre y sed, y apuesta por una estructura más amplia: explorar biomas muy distintos, desde bahías tropicales luminadas y archipiélagos azotados por tormentas hasta islas envueltas en niebla y rutas comerciales donde acechar presas gordas. Recolectar recursos sirve para reparar el casco, fabricar munición, mantener a la tripulación sana y mejorar equipo y defensas. El sistema de construcción permite transformar una cala anónima en refugio improvisado, después en puerto fortificado y, con tiempo y esfuerzo, en auténtica ciudadela pirata que refleja las decisiones del jugador.
La historia, por su parte, intenta ir más allá del típico relato del grumete que acaba siendo leyenda por arte de magia. El protagonista empieza como mensajero independiente, una especie de correo de confianza entre facciones, al que un encargo aparentemente sencillo le explota en la cara: traición, robo y abandono a su suerte. Lo que al principio es solo una espiral de rabia y supervivencia termina arrastrándolo a un conflicto mayor, con imperios rivales midiéndose, clanes piratas compitiendo por territorio y noticias inquietantes sobre fuerzas oscuras que se agitan en el borde del mapa. A qué facciones ayudar, qué tratos respetar o romper y cuánta crueldad tolerar en alta mar son decisiones que, según promete el estudio, marcarán el desarrollo de la campaña.
Para quienes se han cansado de juegos de piratas olvidables y siguen recordando con cariño las travesías de Black Flag, Windrose suena a promesa prudente pero ilusionante. Al renunciar al sueño de un MMO free-to-play y apostar por un modelo buy-to-play centrado en la supervivencia, Windrose Crew se concentra en lo que puede controlar: un cooperativo con sentido, combates navales contundentes, construcción de bases con personalidad y un hilo narrativo que lo cohesione todo. El objetivo es llegar a acceso anticipado en PC en algún momento de 2026, con versiones para consolas sobre la mesa para más adelante. Si el estudio consigue mantener el rumbo, Windrose podría convertirse por fin en esa aventura pirata moderna que la comunidad lleva tanto tiempo pidiendo.
1 comentario
2026 suena lejos, pero honestamente prefiero esperar un poco a comerme otro lanzamiento hundido en bugs el día uno