El presidente de Xiaomi, Lu Weibing, está en el centro de la polémica tras justificar el aumento de precios de la nueva serie Redmi K90 echándole la culpa al incremento en los costos de almacenamiento. En una publicación en Weibo, aseguró que Xiaomi “no puede cambiar la tendencia de las cadenas de suministro globales” y que el precio de los chips de memoria “ha subido más de lo esperado”. 
Pero al analizar los datos, queda claro que la historia no cuadra.
Según el diario taiwanés Economic Times, grandes fabricantes de memoria como Samsung, SK Hynix, Micron, Kioxia y Western Digital redujeron su producción de NAND entre un 10% y un 15% durante la primera mitad de 2025. Esta medida buscaba estabilizar los precios tras meses de exceso de oferta. Sin embargo, el incremento resultante fue leve y no alcanza para justificar el alza en el precio de los nuevos Redmi.
Datos de DRAMeXchange muestran que un chip de memoria UFS 4.1 TLC de 256Gb cuesta en promedio unos 2 dólares. En cambio, el procesador Snapdragon 8 Elite Gen 5, que impulsa la serie K90, cuesta entre 240 y 280 dólares y representa la parte más cara del dispositivo. En otras palabras, el costo de almacenamiento es insignificante frente a otros componentes, y usarlo como excusa suena a intento de desviar la atención.
Lo más curioso es que el propio Weibing se contradice. En el mismo post anunció un descuento de 300 yuanes (unos 42 dólares) para el modelo base de 12GB + 512GB durante el primer mes de venta, bajando el precio a 2899 yuanes. Este descuento equivale a seis veces el valor del chip de almacenamiento. Si realmente la memoria estuviera tan cara, esa rebaja sería imposible. Más bien, parece un gesto para calmar las críticas sin admitir el verdadero motivo detrás del precio.
Además, Xiaomi compra memoria a distintos proveedores, lo que la protege de aumentos bruscos de un solo fabricante. El ligero incremento en NAND no tiene un impacto significativo. El verdadero aumento de costos proviene de otras áreas: procesadores más potentes, pantallas de alta gama y los gastos crecientes en marketing y desarrollo.
En resumen, culpar al precio de la memoria es una excusa conveniente, pero poco creíble. Los consumidores ya no se tragan fácilmente ese tipo de explicaciones. El Redmi K90 sigue siendo un teléfono sólido, pero el discurso de Weibing demuestra que incluso Xiaomi empieza a sonar más como las grandes marcas que antes criticaba.