Si sigues un poco la industria de los videojuegos, seguramente ya habrás escuchado sobre los recientes despidos masivos realizados por Microsoft, que afectaron a más de 9000 empleados, muchos de ellos de las divisiones de Xbox y juegos de la empresa. 
Este ha sido un golpe duro para muchos.
Las historias más impactantes provienen de los desarrolladores de ZeniMax Media, quienes han criticado abiertamente lo mal gestionados que fueron estos despidos. La falta de comunicación, transparencia y respeto dejó a muchos empleados perdidos y desvalorizados. Algunos fueron desconectados de sus cuentas de trabajo, sin previo aviso, y tuvieron que esperar horas sin ninguna explicación. Para una empresa del tamaño de Microsoft, esta falta de respeto es completamente inaceptable.
Page Branson, miembro del sindicato ZWU-CWA, describió el caos que se generó con estos despidos. Los empleados no sabían si aún tenían trabajo o si los despidos ya habían terminado. Lo que más sorprendió a Branson y a otros fue que algunos de los despedidos eran piezas clave en proyectos como “The Elder Scrolls Online”. La pérdida de estas personas esenciales afectó profundamente la moral del equipo y el flujo de trabajo.
Autumn Mitchell, desarrolladora de QA senior y también miembro del sindicato ZWU-CWA, expresó su indignación ante la situación. “Esto no es humano”, dijo. “No importa cuántas veces intenten hacerlo pasar como algo respetuoso, no es normal.” Mitchell añadió que algunos empleados que habían estado en la empresa durante 15 años fueron despedidos, sin poder ni siquiera despedirse de sus compañeros de trabajo adecuadamente en Slack. “Es repugnante”, añadió. Este sentimiento fue compartido por muchos de los empleados despedidos, que se sintieron tratados como simples números, en lugar de miembros esenciales para el éxito de la empresa.
Las consecuencias a largo plazo de estos despidos masivos son graves. ZeniMax Media ha perdido una parte importante de su conocimiento institucional, con aproximadamente un tercio de su experiencia desapareciendo de un día para otro. Los empleados restantes ahora deben llenar estos vacíos, pero sin el conocimiento de los compañeros despedidos, es difícil mantener la calidad de los juegos. La moral está por los suelos, y el futuro de la empresa parece incierto sin estos miembros clave.
Estos despidos masivos son un triste recordatorio de cómo las grandes corporaciones, en su búsqueda de ganancias financieras a corto plazo, pueden destruir lo que las hizo exitosas. Al despedir a estas personas clave, Microsoft no solo pone en riesgo su reputación, sino también el futuro de su división de juegos.
1 comentario
Estas decisiones les van a pasar factura tarde o temprano. Es un error que no se puede ignorar